La calma que se respira hoy lunes en los andenes de Metrovalencia y el TRAM de Alicante es solo el preludio de una semana de alta tensión. Tras el fracaso de las reuniones de urgencia celebradas este pasado fin de semana, el sindicato SEMAF ha confirmado que el calendario de movilizaciones sigue adelante sin cambios. Mañana, martes 21 de abril, los usuarios volverán a sufrir las consecuencias de un conflicto que parece no tener una salida cercana.
Un pulso por la seguridad y el convenio
El núcleo de la disputa ha trascendido la mera cuestión salarial. Los maquinistas insisten en que la red ferroviaria autonómica requiere una actualización urgente de los protocolos de seguridad. Según el sindicato, la carga de responsabilidad sobre el factor humano ha aumentado debido a sistemas tecnológicos que consideran obsoletos en ciertos tramos, especialmente en las líneas de superficie del tranvía y en las zonas suburbanas de la Línea 1 de Metrovalencia.
«No es solo una cuestión de sentarse a negociar el sueldo, es una cuestión de cómo garantizamos que cada trayecto sea seguro tanto para el que conduce como para el que viaja», señalan fuentes sindicales. A esto se suma la exigencia de cubrir las vacantes estructurales que obligan a realizar horas extras de forma sistemática para mantener las frecuencias habituales.

Cronograma de la afectación
Para esta semana, los paros se concentrarán nuevamente en tres franjas horarias diseñadas para maximizar la visibilidad de la protesta, coincidiendo con los momentos de mayor afluencia de trabajadores y estudiantes:
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Mañana: De 07:00 a 10:00 horas.
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Mediodía: De 13:00 a 16:00 horas.
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Tarde/Noche: De 19:00 a 21:00 horas.
Aunque los servicios mínimos se han fijado en el 75% para las horas de paro y del 100% en los periodos valle, la realidad técnica es distinta. El «efecto rebote» de la huelga suele provocar que, una vez finalizado el paro, los trenes tarden hasta una hora en recuperar su frecuencia de paso habitual, generando tapones de pasajeros en estaciones subterráneas críticas como Xàtiva o Àngel Guimerà.
¿Hacia una huelga indefinida?
Por su parte, el escenario que maneja FGV es de máxima preocupación. Si tras las jornadas de esta semana y las del próximo 28 y 30 de abril no hay un acercamiento, SEMAF ya ha deslizado la posibilidad de convertir estos paros parciales en una huelga indefinida o concentrada en los fines de semana de mayo y junio, lo que afectaría de lleno al inicio de la temporada turística.
«No entender que es necesario poner en valor los roles críticos […] constituye la antesala de un sistema en el que el riesgo se traslada permanentemente al maquinista», señala el comunicado. FGV recomienda a los viajeros consultar los horarios específicos de las salidas suprimidas a través de sus aplicaciones móviles y páginas web oficiales antes de iniciar su trayecto.














