Un tren de Renfe recorre el arco mediterráneo. / iSTOCK

Viajar entre Valencia y Barcelona en Alta Velocidad ya tiene un horizonte temporal. Si se cumplen las previsiones actuales, la conexión ferroviaria entre ambas ciudades entrará en servicio durante 2028, una vez concluyan las obras del Corredor Mediterráneo y se complete el proceso de pruebas, certificaciones y homologaciones necesario antes de su puesta en funcionamiento.

Así lo avanzaba recientemente el nuevo comisionado del Corredor Mediterráneo, Joan Calabuig, quien sitúa el inicio de la explotación comercial en el primer semestre 2028, después de que las principales actuaciones de infraestructura queden terminadas a finales de 2027.

La futura conexión supondrá un antes y un después para el transporte ferroviario entre la Comunitat Valenciana y Cataluña. Aunque todavía quedan importantes trabajos por ejecutar, el proyecto avanza con el objetivo de integrar definitivamente el litoral mediterráneo en la red europea de Alta Velocidad y mejorar tanto el transporte de pasajeros como el de mercancías.

Un proyecto estratégico para el Mediterráneo

El Corredor Mediterráneo es una de las mayores inversiones ferroviarias realizadas en España durante las últimas décadas. La infraestructura pretende conectar el conjunto de la fachada mediterránea con ancho internacional, facilitando la circulación de trenes entre Andalucía, la Comunitat Valenciana, Cataluña y el resto de Europa.

La actuación no consiste únicamente en construir nuevas vías. También implica adaptar tramos ya existentes, implantar nuevos sistemas de señalización, renovar instalaciones, unificar el ancho ferroviario con los estándares europeos y coordinar complejos procesos técnicos que permitan la interoperabilidad de toda la red.

Precisamente esa elevada complejidad explica que, pese a que las obras principales estén previstas para finales de 2027, la entrada en servicio de la línea no sea inmediata. Antes de transportar viajeros será necesario completar las pruebas de seguridad, verificar todos los sistemas tecnológicos y formar a los maquinistas que operarán los nuevos servicios.

Una transformación que también beneficiará a la Comunitat Valenciana

Más allá de la conexión con Barcelona, el Corredor Mediterráneo transformará la movilidad dentro de la Comunitat Valenciana. La previsión es que durante 2027 puedan entrar progresivamente en funcionamiento las nuevas conexiones ferroviarias entre las tres capitales valencianas, conforme finalicen actuaciones especialmente complejas como las que se desarrollan en el tramo entre Xàtiva y La Encina.

La mejora de la infraestructura permitirá disponer de servicios ferroviarios mucho más competitivos que los actuales y favorecerá una mayor movilidad entre Castellón, València y Alicante, además de facilitar la conexión con otras comunidades autónomas.

El proyecto también incluye la modernización de líneas estratégicas como la de Sagunto-Teruel, actualmente en obras, así como futuras actuaciones de gran envergadura como el túnel pasante de València y la nueva estación central, dos infraestructuras llamadas a incrementar la capacidad ferroviaria de la capital y eliminar cuellos de botella históricos.

Los nuevos trenes ya se preparan para circular

Mientras avanzan las obras, los operadores ferroviarios también trabajan para tener todo listo cuando la infraestructura entre en funcionamiento.

Plano de la futura red ferroviaria del Corredor Mediterráneo.

Renfe incorporará progresivamente nuevos trenes destinados a los servicios del Corredor Mediterráneo. Se trata de convoyes capaces de alcanzar velocidades de hasta 200 kilómetros por hora, con mayor capacidad para viajeros, espacios para bicicletas, conexión Wi-Fi, enchufes y sistemas adaptados al ancho internacional.

Al mismo tiempo, operadores privados como Iryo también preparan la homologación de sus trenes para poder prestar servicio entre València y Barcelona desde el momento en que la infraestructura esté disponible. La entrada de distintos operadores incrementará la oferta ferroviaria y favorecerá una mayor competencia en uno de los corredores con mayor demanda del país.

El Corredor Mediterráneo encara su recta final

Aunque todavía quedan importantes desafíos técnicos, el Corredor Mediterráneo afronta una fase decisiva. Tras años de reivindicaciones y de sucesivos trabajos en diferentes puntos del trazado, el objetivo pasa ahora por completar las actuaciones pendientes y culminar la adaptación al ancho europeo.

Si los plazos previstos se cumplen, 2028 marcará un hito para el transporte ferroviario español con la llegada de la Alta Velocidad entre Valencia y Barcelona. La nueva conexión no solo reducirá de forma notable la duración de los desplazamientos respecto a los servicios actuales, sino que reforzará el papel estratégico de la Comunitat Valenciana dentro del principal eje ferroviario del Mediterráneo.

La futura línea está llamada a mejorar la movilidad de miles de viajeros, impulsar la competitividad empresarial y facilitar una conexión más eficiente entre dos de las áreas metropolitanas más importantes del país, consolidando un proyecto largamente esperado tanto por ciudadanos como por el tejido económico del arco mediterráneo.