Paterna negocia con el Ministerio de Defensa la construcción de 2.000 viviendas públicas
La tensión en la vivienda sale al área metropolitana de València

La vivienda se ha convertido en uno de los principales desafíos del área metropolitana de Valencia. Lo que hace apenas unos años era una alternativa más asequible a la capital se ha transformado en un mercado altamente tensionado, donde encontrar una casa a buen precio resulta, en palabras de responsables municipales, prácticamente imposible.

La presión no es exclusiva de un municipio concreto. Desde la zona sur hasta localidades del cinturón metropolitano, los ayuntamientos coinciden en el diagnóstico: la demanda se ha disparado mientras la oferta sigue siendo claramente insuficiente.

El alcalde de Sedaví, José Cabanes, lo resume con claridad: “Todo lo que es el área metropolitana de Valencia en la zona sur está totalmente tensionada. Tenemos una gran demanda de vivienda y no hay oferta en ninguno de los municipios, y además a unos precios realmente desorbitados”.

Este desequilibrio ha provocado un aumento sostenido de los precios, tanto en compra como en alquiler, que está dejando fuera a buena parte de la población, especialmente a los jóvenes.

El efecto expansión de Valencia

Uno de los factores clave es el crecimiento de la ciudad de Valencia, que ha extendido su influencia más allá de sus límites administrativos. “Ese crecimiento se ha ido extendiendo a lo que es la huerta. Puedes ir de Valencia a L’Eliana prácticamente sin salir del casco urbano”, explica Cabanes, evidenciando una continuidad urbana cada vez mayor.

Sin embargo, este crecimiento no ha ido acompañado de una planificación suficiente. “Los municipios vamos a remolque y eso ha incrementado la demanda”, añade el alcalde, que reconoce que en su localidad “encontrar una vivienda ya es una lotería y a un precio asequible es imposible”.

La paradoja tras la DANA

A esta presión estructural se suma un dato que rompe las previsiones: ni siquiera episodios adversos han logrado frenar la subida de precios. “Todo el mundo pensaba que tras la dana la zona se vaciaría, pero los precios han seguido subiendo, algo totalmente contrario a lo que podíamos imaginar”, señala Cabanes. Lejos de producirse una caída, el mercado ha seguido encareciéndose, reflejo de una demanda que se mantiene fuerte incluso en contextos adversos.

El problema de fondo apunta directamente al suelo disponible. En muchos municipios, la escasez de suelo urbanizable y las limitaciones normativas están frenando la creación de nueva vivienda. El alcalde de Alcàsser, Alberto Primo, advierte: “Si la materia prima, que es el suelo, ponemos obstáculos y trabas, encarecemos todo el proceso”.

En su municipio, el consistorio ha decidido actuar eliminando restricciones: “Vamos a modificar el plan general para permitir viviendas en plantas bajas en determinados casos. Era un poco paradójico que no se pudiera”. Además, lamenta la falta de respuesta de algunas entidades: “Pedimos a Sareb la venta de viviendas y ni siquiera nos han contestado, pese a que teníamos financiación para adquirirlas”.

Activar suelo y colaboración público-privada

Otros municipios están optando por movilizar recursos propios para aumentar la oferta. Es el caso de Almàssera, donde el alcalde Emilio Belencoso confirma la presión del mercado: “Las promociones duran dos días. Es algo impresionante”. Ante esta situación, el consistorio ha optado por sacar suelo al mercado: “Estamos subastando parcelas municipales para que promotores privados puedan construir”.

Belencoso insiste en la necesidad de incentivar el acceso a la vivienda: “Hay que aplicar mayores bonificaciones en el alquiler, incluso llegar al 100%, eliminar trabas como la plusvalía y bajar impuestos para facilitar el acceso a los jóvenes”.

El impacto del cambio social

El aumento de la demanda no se explica solo por factores urbanísticos. La pandemia ha cambiado las prioridades residenciales de la población. “La gente ha empezado a valorar la calidad de vida de municipios cercanos, donde puedes estar en 13 minutos en Valencia”, explica Belencoso.

Este fenómeno ha provocado un crecimiento rápido de población en muchas localidades, generando nuevas necesidades y aumentando la presión sobre el mercado inmobiliario. El encarecimiento es especialmente visible en el mercado del alquiler. En algunos municipios, los precios han llegado a duplicarse en pocos años.

Representantes municipales en Ágora
Representantes municipales en el programa Ágora de 7teleValencia

El alcalde de Riba-roja de Túria, Robert Raga, lo ejemplifica con datos contundentes: “Hemos pasado de 500 a 1.100 euros al mes. Somos el segundo municipio de España donde más ha subido el alquiler en 2025”. Raga señala que el problema tiene raíces antiguas: “Nos faltaba desarrollo de suelo que quedó paralizado tras la crisis, y ahora estamos reactivando proyectos con inversión privada y colaboración público-privada”.

La necesidad de una estrategia conjunta

Ante este escenario, los responsables municipales coinciden en que las soluciones no pueden ser aisladas. “Se necesita una mesa de trabajo y diálogo que conformemos todo el área metropolitana, no solo la ciudad de Valencia”, reclama Cabanes. La dimensión del problema exige coordinación entre administraciones y una visión global que permita equilibrar la oferta y la demanda en todo el territorio.

Junto al problema habitacional, los alcaldes también ponen el foco en las consecuencias sociales de situaciones recientes como la dana. “La reconstrucción de infraestructuras llegará, pero las vidas no las podremos recuperar y hay que trabajar mucho la salud mental”, recuerda Cabanes.

Por su parte, desde Alcàsser se reivindica el papel de las administraciones: “Trabajamos por y para el ciudadano, independientemente de los colores políticos”, afirma Primo. En Riba-roja, Raga apuesta por la cooperación institucional: “Con acuerdos entre administraciones podemos avanzar”. Y desde Almàssera, Belencoso concluye con una reflexión compartida: “La política local hoy en día es más necesaria que nunca. Estamos en primera línea en cada necesidad”.

Mientras tanto, la realidad sigue imponiéndose: acceder a una vivienda asequible en el área metropolitana de Valencia se ha convertido en uno de los mayores retos sociales del momento.