La Semana Santa Marinera es una de las fiestas más tradicionales de Valencia y, pese a su desconocimiento por gran parte de los vecinos del ‘cap i casal’, es una de las grandes celebraciones de los barrios del Marítimo. Como tal, tiene muchos momentos clave, pero, sin duda, uno de ellos se vive con la llegada del domingo de Resurrección. Se trata de la ‘trencà de perols’.
La «trencà de perols» es ese momento donde el silencio y la devoción se convierten en fiesta y algarabía ante la resurrección. La devoción y el recogimiento al que se dedican las jornadas anteriores se convierte en ruido con el lanzamiento de platos, vajilla vieja, loza y agua desde los balcones y las ventanas de las casas.
Se trata de un gesto para celebrar que la vida vence a la muerte. Cuando todas las iglesias tocan las campanas, a las 00.00 horas del domingo, y la pólvora ya se ha hecho un hueco con tracas y cajas chinas, este gesto de romper con la loza simboliza la desaparición de lo antiguo para dar paso a lo nuevo. Deshacerse de lo malo para empezar lo bueno que está por venir.
Una tradición similar a la que en otros países y regiones se realiza con el cambio de año y que aquí, en el marítimo, tiene lugar con la llegada del domingo de Pascua.
Dos espectáculos pirotécnicos
Empezará el primer disparo a las 00:00 horas en la plaza del Reloj. Pirotecnia Tamarit se encarga de un castillo de fuegos artificiales donde predominan los colores blancos y violetas. Después, sobre la 1 de la madrugada, en el momento en que la imagen del Cristo Resucitado alcanza la calle Martí Grajales, junto al Mercado del Cabanyal, la pirotecnia Tamarit dispara un segundo castillo de fuegos artificiales. Esta previsto que se tiren 44 kilos de pólvora.













