La Comisión Europea prepara un paquete de medidas que podría cambiar la rutina laboral de millones de trabajadores en Europa. Entre las propuestas que se presentarán en los próximos días destaca la posibilidad de implantar al menos un día de teletrabajo obligatorio a la semana, una iniciativa que busca reducir el impacto de la crisis energética derivada del conflicto en Irán.
El objetivo principal de esta medida es disminuir los desplazamientos diarios y, con ello, el consumo de combustible, en un contexto marcado por la subida de los precios del gas y el petróleo en toda Europa. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia con la que Bruselas pretende contener la demanda energética sin frenar la actividad económica.
La propuesta plantea que empresas privadas y administraciones públicas faciliten el trabajo en remoto siempre que sea posible. Con ello, se pretende aliviar la presión sobre el sistema energético y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Este cambio supondría una transformación significativa en la organización laboral, consolidando modelos híbridos que ya se extendieron durante la pandemia del coronavirus. Además, permitiría reducir el tráfico en las ciudades y el gasto energético asociado al transporte.
Transporte más barato y ayudas a los hogares
Junto a esta medida, Bruselas también estudia limitar el consumo energético en edificios públicos, incluyendo posibles cierres temporales en determinados momentos para ahorrar electricidad y calefacción.
Otro de los pilares del plan europeo es fomentar el uso del transporte público. La Comisión recomienda a los Estados miembros que estudien rebajar el precio de los billetes o incluso implantar la gratuidad para algunos colectivos, con el fin de reducir el uso del vehículo privado.
Además, se contemplan medidas de apoyo directo para los hogares más afectados por la subida de la energía. Entre ellas, ayudas económicas, tarifas reguladas temporales o rebajas fiscales en la electricidad. También se plantea reforzar la protección de los consumidores vulnerables, evitando cortes de suministro en situaciones de impago y garantizando el acceso a la energía en un contexto de incertidumbre económica; y limitar la velocidad máxima de los vehículos en autopistas.
Un plan condicionado por la evolución del conflicto
El paquete de propuestas, que incluye el posible teletrabajo obligatorio semanal, no está todavía aprobado. La Comisión Europea tiene previsto presentarlo en los próximos días ante los líderes de los Estados miembros en una reunión del Consejo Europeo.
En ese encuentro, que se celebrará en Chripe el próximo jueves, se analizarán las distintas medidas y su viabilidad en cada país. Por tanto, el teletrabajo obligatorio no es aún una norma en vigor, sino una propuesta que podría materializarse en función de la evolución de la crisis energética y del consenso entre los países de la Unión Europea.












