La Asociación por una Hostelería Responsable en Russafa, Al Balansí, ha presentado y firmado esta semana el Código Ético por una Hostelería y Ocio Responsable y de Calidad.

El contenido y los objetivos del Código Ético pretenden promover el compromisos por las buenas prácticas y el cumplimiento estricto de la normativa por parte de pymes, autónomos y trabajadores del sector de la hostelería garantizando el control y cumplimiento de los horarios, la superficie de ocupación de las terrazas, el cuidado del mobiliario de las terrazas, la limpieza de las calles y la concienciación del público.

Los compromisos suscritos también abordan aspectos como la manipulación de los alimentos de una manera higiénica y saludable, conocer la normativa sobre alergias alimentarias, al tiempo que la correcta gestión del servicio de admisión en los locales.

EL MALESTAR DE LAS PYMES CON EL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Todo lo anterior coincide en el tiempo con una profunda crisis de confianza entre las pymes del ocio y la hostelería con el Ayuntamiento de Valencia, como consecuencia del conflicto provocado por la reciente aprobación de una nueva ZAS en Valencia, los recortes de las terrazas de Russafa y el fracaso de la creación y puesta en marcha de la figura del Alcalde de la Noche.

En este contexto, Luis Hortelano, portavoz de Al Balansí, haquerido dejar claro que «ha llegado el momento de corresponsabilizar a la administración por su incompetencia a la hora de abordar la problemática de la contaminación acústica”. En este punto, ha insistido en “la pasividad e inacción del Ayuntamiento de Valencia que, más allá de culpabilizar y castigar a las pymes de la hostelería y poner en marcha ordenanzas y normativas arbitrarias, en 20 años no ha erradicado el problema del ruido, como ha quedado demostrado con la declaración de las ZAS en otras zonas de la ciudad”.

Del mismo modo, ha asegurado que las problemáticas asociadas al ocio nocturno son provocadas por las actividades ilegales carentes de regulación o sobre las que el Ayuntamiento no ejerce ningún tipo de control, como el botellón, los lateros, las viviendas turísticas, las charangas nocturnas o las fiestas okupas, entre otras.

En este contexto, los hosteleros de Russafa pretenden dignificar la actividad económica y social del ocio y el turismo frente al acoso y abandono del Ayuntamiento de Valencia. Al mismo tiempo, quieren manifestar su frustración y malestar por la campaña de ataque contra las pymes hosteleras llevado a cabo por el Ayuntamiento de Valencia, y ante el que el colectivo hostelero no piensa renunciar a ningún tipo de iniciativa para defender sus intereses.

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