El Roig Arena cambia sus espectáculos de luces nocturnos con fuego, dragones en un gran homenaje a Valencia
El Roig Arena iluminado por la noche.

Con el inicio de la nueva temporada de eventos de septiembre, Roig Arena ha renovado sus diseños audiovisuales, convirtiendo su arquitectura en un homenaje a Valencia y a las personas que le dan vida. A través de diez creaciones desarrolladas en 3D, el recinto propone un recorrido por algunos de los símbolos, paisajes, oficios y tradiciones que forman parte de la identidad valenciana.

La experiencia comienza en el exterior, donde las 8.600 lamas cerámicas de la fachada se iluminan de forma coordinada con El Ojo, la pantalla exterior de 300 m², creando un espectáculo visual integrado en la propia arquitectura. Una combinación de tecnología, luz, cerámica y contenidos digitales que convierte a Roig Arena en un recinto único en Europa por la forma en la que utiliza su fachada como soporte artístico, acercando el arte digital a quienes pasean por su entorno y convirtiendo la propia ciudad en parte de la experiencia.

El homenaje continúa en el interior a través del videomarcador, el de mayor resolución de Europa, del videowall de 76 metros de longitud, del ribbon y en extensión de los 1.700 m² que suman todas las pantallas de Roig Arena, trasladando un mismo relato visual a los usuarios.

El dragón evoca la fuerza y el espíritu protector de Valencia.

Diez creaciones para celebrar lo que somos

La propuesta combina la espectacularidad de la tecnología con una mirada artística sobre Valencia. El fuego recoge la fuerza creativa de las Fallas, una celebración única reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y uno de los grandes símbolos universales de Valencia. El fuego representa transformación, emoción y renacimiento. Es el instante final de una tradición que durante todo el año combina arte, creatividad, sátira, cultura popular y trabajo colectivo.

El dragón evoca la fuerza y el espíritu protector de Valencia. Su figura conecta con nuestro imaginario histórico y se transforma en una expresión de energía, valentía y orgullo por nuestras raíces.

La música pone en valor una cultura que en Valencia se aprende desde pequeños y se construye en comunidad. Las bandas y las sociedades musicales forman parte de la vida de nuestros pueblos y ciudades y hablan de formación, disciplina, escucha y esfuerzo compartido. La música, una de las expresiones culturales más arraigadas de la Comunitat, encuentra en Roig Arena un gran escenario desde el que proyectarse.

El Mediterráneo y la luz valenciana representan mucho más que un paisaje. Son parte de nuestro carácter y de nuestra manera de relacionarnos con el mundo. Una luz que ha inspirado a artistas y creadores y un Mediterráneo que durante siglos ha sido lugar de encuentro, intercambio y apertura.

Tiburón en la pantalla del Roig Arena en representación del Mediterráneo.

L’Albufera y los redolins rinden homenaje a una cultura nacida junto al agua y transmitida de generación en generación. Los símbolos que identificaban estos puestos de pesca permitían reconocerlos incluso a quienes no sabían leer. Hoy evocan la memoria del lago, el ingenio de sus gentes y el respeto por unos oficios que forman parte de nuestra identidad.

Robots y gastronomía valenciana

Ese vínculo entre paisaje, tradición y gastronomía encuentra continuidad en Poble Nou, restaurante donde Miguel Martí lleva a la mesa los sabores, los productos y el saber hacer valencianos. Un homenaje a una gastronomía en la que reconocemos nuestras raíces y también nuestra manera de entender la hospitalidad: alrededor de una mesa, compartiendo y disfrutando juntos.

Como contrapunto final, una de las creaciones más sorprendentes introduce los robots. Estos se entienden como símbolo de la innovación y de la mirada hacia el futuro de Valencia. Una imagen que conecta tradición y vanguardia y representa el ingenio, la creatividad y la capacidad de transformar ideas en nuevas realidades.

Un robot en 3D se asuma por la fachada principal del Roig Arena.

La cerámica, una parte del homenaje construida en el propio edificio

La identidad valenciana no está únicamente representada en las imágenes del espectáculo; forma parte del propio edificio. Las lamas cerámicas que envuelven la fachada, fabricadas por Pamesa Grupo Empresarial, Founding Partner de Roig Arena, ponen en valor el conocimiento, la capacidad industrial y la innovación de un sector muy ligado a la Comunitat.

De día, las piezas cerámicas definen la personalidad arquitectónica del recinto y dialogan con la luz mediterránea. De noche, son parte activa del espectáculo, convirtiéndose en el soporte sobre el que la luz y las creaciones audiovisuales modifican la percepción del edificio. Con esta propuesta, Roig Arena comparte con Valencia una experiencia que celebra su patrimonio y a las personas que lo mantienen vivo.