El Mercado Central realiza su tradicional ofrenda floral a la Geperudeta
Tradicional ofrenda de flores de los vendedores del Mercado Central a la Virgen de los Desamparados.

Los vendedores del Mercado Central de Valencia han celebrado esta mañana su tradicional ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados, que se venera en el propio recinto, dentro del programa de actos organizados por las Camareras de la Virgen del Mercat, con motivo de la festividad de la patrona de los valencianos.

El acto de homenaje a la Virgen ha comenzado a las 11:00 h, con la asistencia de Santiago Ballester, concejal de Comercio y Mercados. La bienvenida ha estado a cargo de Cristina Oliete, gerente de la Asociación de Vendedores del Mercado Central, y presidido por Mercedes Ortiz, junto con el resto de Camareras de Nuestra Señora de los Desamparados del Mercat.

En el acto ha intervenido el grupo de Albaes cantadas por Marise y Manolo, con Marcial Pierres a la dolçaina y Jonás Pierre con el tabalet. Ha concluido con la tradicional ofrenda floral a la Virgen de los vendedores del Mercado Central.

La imagen de la Virgen estará expuesta en el centro del Mercado hasta el miércoles 13 de mayo. Durante estos días se colocará una urna para la recaudación de fondos que se destinará a Casa Caridad de València. Las Camareras de la Virgen del Mercat realizan una gran labor humanitaria desde el año 1993, ocupándose del cuidado de la imagen de esta Virgen y de su exposición al público bajo la gran cúpula con motivo de la festividad de la patrona de los valencianos, que concluye con una ofrenda floral de los vendedores.

El párroco y vicario de los Santos Juanes, Gonzalo Albero y Aquilino Martínez, participan en la ofrenda.

Mañana jueves, 7 de mayo, a las 19:30 h, como cada año, se celebrará una misa en la Real Parroquia de los Santos Juanes, en recuerdo de los vendedores difuntos del Mercado Central.

Un minucioso trabajo de restauración de la Virgen del Mercat

La Virgen del Mercat vuelve a lucir todo su esplendor por segundo año, tras la minuciosa restauración, a cargo del artista Pedro José Arrúe de Mora, un destacado artista valenciano especializado en arte sacro, con una amplia trayectoria como pintor, escultor y restaurador.

Estudió en la Escuela de Artesanos de Valencia y ha estado profundamente vinculado a la vida religiosa y cultural de la ciudad. También es conocido por su labor como vestidor de la Virgen y por su profundo conocimiento de la iconografía mariana, especialmente en lo que respecta a la estética y simbología de los mantos, joyas y coronas que adornan a la Virgen de los Desamparados. Su dedicación al arte sacro ha contribuido significativamente a la preservación y enriquecimiento del patrimonio religioso de Valencia.

Fueron las Camareras de Nuestra Señora de los Desamparados del Mercat quienes impulsaron la restauración de la Virgen del Mercat para reparar el deterioro debido al desgaste debido a la humedad y el paso del tiempo. La imagen fue donada a la Asociación de Vendedores del Mercado Central por la Diputación de València, siendo presidenta Clementina Ródenas, y bendecida por el entonces arzobispo de València, Agustín García Gasco, el 22 de junio de 1993.

Celebración de la ofrenda floral a la Virgen en el centro del mercado.

La restauración de la imagen, firmada por el escultor Rafael Grafiá y realizada en talla de madera recubierta de estuco policromada, incluyó la figura de la Virgen (con una altura de 1,10 m, sobre una peana de 20 cm); la del Niño Jesús, en sus brazos; y la de los dos inocentes, sentados a sus pies.

El principal trabajo fue la reparación del armazón del manto, que se había oxidado y se sustituyó por uno nuevo de acero que permite que este luzca en su caída con mayor volumen, imitando la imagen peregrina con la forma piramidal y dignificando el conjunto. Tanto el manto, de Enrique Marzal, como las vestimentas se limpiaron en seco para no dañar la seda, eliminando las arrugas cuidadosamente para ensalzar los bordados y reparando los daños. El fajín, regalo del capitán general de València, precisó también de una restauración a fondo.

Además, se retocaron todas las figuras, corrigiendo desconchones y desperfectos causados por alfileres utilizados para la colocación de las coronas y las pelucas, por estar oxidados, saneando la policromía según los colores originales.