La crisis de acceso a la vivienda en València ya no afecta únicamente a quienes buscan comprar o alquilar en la capital. El fuerte incremento de los precios está desplazando a miles de familias hacia municipios del área metropolitana y del segundo anillo, donde la demanda también se ha disparado en los últimos años y comienza a tensionar unos mercados que hasta hace poco mantenían precios más asequibles.
El fenómeno coincide con las conclusiones del Informe Anual 2025 del Banco de España, que identifica a València como la ciudad española donde más ha aumentado el precio real del alquiler entre 2019 y 2024, con un crecimiento medio anual del 4,5%. Además, el organismo advierte de que el déficit de vivienda en España se ha agravado hasta alcanzar las 750.000 unidades, concentrándose buena parte de esa carencia en grandes áreas urbanas como la valenciana.
La consecuencia es un desplazamiento progresivo de la demanda residencial hacia localidades cercanas, donde cada vez más valencianos buscan alternativas ante la imposibilidad de acceder a una vivienda en la capital.
La presión inmobiliaria llega a los pueblos del entorno
Los alcaldes de Vilamarxant, Olocau, Albal y Yátova coinciden en que la llegada de nuevos residentes ha transformado el mercado inmobiliario local.
El alcalde de Vilamarxant, Héctor Troyano, asegura que encontrar una vivienda de alquiler en el municipio resulta actualmente «muy complicado» y vincula esta situación al crecimiento de población registrado en los últimos años, con cerca de 3.000 nuevos habitantes. Según explica, las viviendas disponibles se han absorbido rápidamente y los precios han alcanzado niveles que no se corresponden con el valor real de los inmuebles.
En Yátova, Miguel Tórtola reconoce que el problema todavía no alcanza la intensidad de otros municipios, pero advierte de que la demanda ha aumentado notablemente desde la pandemia. El municipio ha ganado alrededor de 500 habitantes y cada vez son más las personas que preguntan por viviendas en alquiler o compra. Sin embargo, gran parte del parque residencial es antiguo y requiere importantes inversiones en rehabilitación.
La situación es especialmente llamativa en Olocau. Su alcalde, Antonio Ropero, cifra en un 51% el incremento del precio de la vivienda en el municipio, una subida que considera reflejo de la creciente presión que experimentan muchas localidades situadas en el entorno de València.
Por su parte, el alcalde de Albal, José Miguel Ferris, resume la situación afirmando que comprar una vivienda en su municipio o en cualquier localidad de l’Horta se ha convertido en un auténtico «deporte de riesgo».
Jóvenes y familias, los más perjudicados
Las dificultades para acceder a la vivienda afectan especialmente a los jóvenes. El Banco de España señala que los jóvenes valencianos que quisieran emanciparse mediante el alquiler deberían destinar más del 50% de sus ingresos al pago de la renta, muy por encima de los niveles considerados sostenibles.
Esta realidad también preocupa a los ayuntamientos. En Yátova, el consistorio rehabilitó un antiguo cuartel para crear 11 viviendas destinadas a población joven con el objetivo de favorecer la permanencia de los vecinos en el municipio.
Los alcaldes coinciden en que buena parte de los nuevos desarrollos residenciales deberían contribuir a facilitar el acceso a la vivienda a los residentes locales, especialmente a quienes intentan independizarse o formar una familia.
Más oferta, pero con diferentes modelos
Aunque existe consenso sobre la gravedad del problema, las soluciones generan discrepancias.
Desde Vilamarxant se apuesta por incrementar la oferta mediante la colaboración público-privada, agilizando licencias y favoreciendo la construcción de promociones que quedaron paralizadas tras la crisis inmobiliaria. Troyano también reivindica el Plan Vive impulsado por la Generalitat para promover vivienda asequible en suelos públicos.

Ropero, por el contrario, considera que la solución pasa por ampliar el parque público de vivienda y priorizar el alquiler protegido frente a la venta. A su juicio, vender vivienda pública acaba reduciendo la capacidad de las administraciones para intervenir en el mercado a largo plazo.
El alcalde de Olocau también reclama que los municipios que aportan suelo para construir vivienda protegida puedan reservar una parte de esas promociones a vecinos empadronados, con el fin de facilitar que los jóvenes del propio municipio puedan acceder a una vivienda.
Un problema que seguirá creciendo
Las conclusiones del Banco de España y las experiencias de los alcaldes apuntan en la misma dirección: la falta de oferta residencial está detrás de buena parte de las tensiones que vive el mercado inmobiliario valenciano.
Mientras la construcción de nuevas viviendas avanza a un ritmo insuficiente y los precios continúan creciendo, cada vez más familias se ven obligadas a ampliar su radio de búsqueda más allá de la ciudad de València. Sin embargo, la presión ya se extiende por buena parte de su área metropolitana, donde la vivienda comienza a dejar de ser una alternativa asequible para convertirse también en uno de los principales problemas de acceso para miles de valencianos.














