Esta es la historia del Corpus de València, una fiesta que data del año 1372

València adoptó la festividad en el año 1328 , aunque, no fue hasta 1372 cuando se celebro la primera procesión en la capital

Históricamente, la festividad del Corpus Christi en València, ha sido y está considerada como la “ Festa Grossa” ( Fiesta Grande) de la ciudad, desde el último tercio del siglo XIV hasta finales del siglo XIX, la cual la celebra llena de esplendor y solemnidad.

La festividad del Corpus se celebra desde el siglo XIV, fue en el año 1311 cuando el Concilio de Viena proclamó esta festividad para que se celebrase en todo el mundo cristiano. València adoptó la festividad en el año 1328 , aunque, no fue hasta 1372 cuando se celebro la primera procesión en la capital.

Era costumbre, en la Edad Media hacer desfilar en las procesiones a personajes bíblicos sobre todo pertenecientes al Antiguo Testamento para que el pueblo se familiarizara con esta parte de la Biblia, para ellos mas desconocida, hay que recordar que en aquella época la inmensa mayoría era analfabeta y la historia se trasmitía a través de la tradición oral.
Pero no eran años demasiado propicios para celebraciones y fausto; la peste negra y otro tipo de calamidades, como la muerte prematura del propio obispo, influirían para que la Procesión se suspendiera durante largos años.

Por fin en 1372 el nuevo obispo de Valencia –cardenal Jaime de Aragón– nieto del rey Jaime II, encomienda a los magistrados municipales y cuatro prohombres elegidos por ellos mismos para que volviese a organizarse la Procesión del Corpus con gran pompa y boato, convirtiéndose desde ese momento, sin duda, en la fiesta religiosa más brillante y más importante de todo el año.

En la procesión del Corpus participan todos los estamentos eclesiásticos, civiles y sociales de la ciudad, representados por la jerarquía del clero secular y regular, autoridades civiles y militares y asociaciones que representaban al pueblo, como los cuarenta de gremios y oficios que desfilaron desde 1355 hasta finales del siglo XIX, en que se extinguieron todos.

Esta fiesta religiosa se diferenciará de las demás en que su importante costo correrá a cargo de la ciudad, y al ser la principal de todas las fiestas.
Al vecindario se le hacían unas cuantas recomendaciones básicas, como que tuviera la calzada fronteriza a sus respectivos domicilios bien cubierta de hierbas aromáticas, o que guarneciesen balcones y ventanas con hermosos tapices y colgaduras para agasajar y dar el máximo esplendor a la comitiva.

Entre 1355 y 1505, se celebró por la mañana y en 1506 se trasladó a la tarde dada su duración y aún sigue siendo así.

Tal era el esplendor de la procesión que según la historia, el año 1401, Blanca de Aragón hace que se repita; el rey Martín el Humano y la reina Juana de Sicilia acuden a presenciarla.

Se representa en 1414 durante la coronación del Rey de Aragón -Fernando de Antequera- que pide se represente en Zaragoza. En 1415 es el Papa Luna quien asiste a la misma, en 1427 es solicitada por el rey Alfonso el Magnánimo, así como por Juan II de Aragón, Reyes Católicos, Carlos V, Felipe II, Felipe III con motivo de sus bodas reales, Fernando VII en 1827. La reina Isabel II con su hijo Alfonso XII en 1858 y en 1888 Alfonso XIII. Así lo citan las crónicas de la ciudad.

Tuvo un fuerte declive con la desamortización de Mendizábal en 1836 y con la proclamación de la II República se limitó a que se realizara en el interior de las iglesias durante el periodo de 1931 a 1935. Es en posguerra cuando empieza la recuperación, pero muy lenta y a falta de muchas figuras.

Actualmente, gracias a la inmejorable labor de la Asociación Amics del Corpus de la Ciudad de València, la fiesta ha retomado la vitalidad de sus inicios.