Cuenca, la escapada perfecta de fin de semana para los que viven en Valencia

Solo dos horas en coche separan Valencia de la capital conquense, por lo que la histórica ciudad se convierte en un destino ideal para los valencianos

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A tan solo dos horas del centro de Valencia, Cuenca es uno de los destinos fetiche de los valencianos para una de esas escapaditas rurales que tanto nos gustan. Desconectar de la rutina en Cuenca resulta sorprendentemente sencillo, así que si es esa la idea que llevas en mente, no dudes ni un segundo en ir preparando las maletas para ir a visitarla. Estas Pascuas son una ocasión estupenda, por cierto.

Como la ciudad en sí es visitable en cuestión de un día, te recomendamos que dediques al menos uno o dos días (en función de si la escapada es de dos o tres jornadas) a visitar alguno de los atractivos de la provincia como el Ventano del Diablo, la Ciudad Encantada, el monasterio de Uclés , el yacimiento romano de Segórbiga o los nacimientos de los ríos Cuervo y Júcar.

Cuenca es rica tanto en parajes naturales como en entornos urbanos históricos. Así pues, uno de los días de la escapada es obligatorio dar un garbeo por el casco histórico de la ciudad. Este es especialmente interesante de visitar una vez se hace de noche, y es que la iluminación que lo alumbra ofrece al visitante una visión de Cuenca totalmente distinta.

No nos olvidemos de la gastronomía local: en Cuenca es muy factible pegarse un buen atracón por menos de 15 euros. Podemos encontrar restaurantes de todo tipo: los hay vanguardistas con precios más que razonables, aunque los que predominan son los más tradicionales. A nivel de provincia sucede lo mismo. Recomendamos visitar Valdecabras, donde podremos degustar algunos platos típicos de la zona como los zarajos (preparado a base de intestinos de cordero lechal) o el exquisito lomo de orza. Otros de los manjares de la zona son el chorizo y el salchichón de ciervo, dos embutidos más que recomendables y sorprendentemente atípicos.

En cuanto al alojamiento, Cuenca ofrece un abanico muy amplio de posibilidades. Uno se puede alojar o bien en el casco histórico o bien en la ciudad moderna y siempre tendrá la certeza de dormir tranquilo por las noches y a un precio muy asequible.

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