Las aves de la Albufera cobran vida con una exposición de la futura falla municipal

Un rincón de la Albufera en el corazón de Valencia es la nueva experiencia que propone el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) de la mano del artista urbano Dulk. Su exposición ‘Rondalla del Fang’ combina arte mural, música y literatura en una instalación inmersiva que invita al público a formar parte de la obra artística y a conocer, desde dentro, la belleza y la problemática medioambiental de la Albufera.

La exposición, que contiene una conexión narrativa con el mensaje de la Falla Municipal 2021, diseñada también por Dulk, es una experiencia única que podrá disfrutarse durante siete meses, del 12 de marzo al 17 de octubre.

Se trata de la exposición más extensa de cuantas se han realizado en el CCCC. Pretende trazar una línea imaginaria, desde la tradicional celebración de las Fallas en el mes de marzo, hasta la posible realización de actos falleros tras el verano, si las circunstancias sanitarias lo permiten.

La exposición ‘Rondalla del Fang’ rescata el formato típico de cuento valenciano. Un metarrelato sumido en un ambiente inmersivo en la sala 2 del CCCC, convirtiendo la experiencia en un viaje inolvidable a la Albufera de Valencia bajo la visión crítica, comprometida y actual del artista.

SINERGIA DE FALLAS Y ARTE

El director del CCCC, José Luis Pérez Pont, ha señalado que “la exposición de Dulk, a caballo entre una instalación plástica y un montaje escénico transforma nuestra perspectiva de este enclave natural, situándonos a las personas como pequeños seres entre las gigantescas especies animales que habitan la Albufera».

«Un año más desde el CCCC creamos sinergias con el mundo de las Fallas de la mano del artista urbano encargado de diseñar la Falla Municipal. Una fórmula que nos permite experimentar con diferentes lenguajes artísticos y, que al mismo tiempo nos está ofreciendo la oportunidad de acercarnos a la creación de artistas valencianos que poseen una gran proyección internacional desde muy jóvenes” ha explicado Pérez Pont.

Con exposiciones en Nueva York, Los Ángeles o Miami, el estilo y la forma de ver y de representar la naturaleza de Dulk le ha llevado también hasta los muros de lugares tan dispares como Canadá donde retrató a sus osos polares o en Costa Rica donde formó parte de un movimiento ecologista que cambió por completo la política medioambiental del país en defensa del tucán.

EL FONDO DE LA ALBUFERA SALE A FLOTE

Los muros intervenidos de la sala recrean fondos acuáticos, amaneceres y ocasos bañados de luz, mediante majestuosas transiciones de colores. Una dinámica composición que busca mostrar la esencia de los matices de un entorno como la Albufera que según el artista “para la gran mayoría de los valencianos la asociamos más con ir a tomar una paella al Palmar y desconocemos toda la historia de este lugar al que especialistas de toda Europa acuden para estudiar los ciclos migratorios de las aves, que paran allí de camino a África”.

Dulk ha destacado que “en la exposición he querido resaltar las especies más representativas, pero también especies invasoras, la problemática del agua, su escasez. Al mismo tiempo señalar a la Albufera como un ejemplo en el que podemos observar el cambio climático ya que hay aves como el flamenco que antes sólo estaba de paso y que ahora ya no se va”.

La exposición se completa con una composición musical y un cuento de la escritora Mar Benegas, a modo de rondalla, que sirve de hilo conductor a la composición artística; un cuento onírico y surrealista como la obra de Dulk que el público podrá escuchar en su teléfono móvil durante su visita, mediante un código QR instalado a la entrada de la sala.

El 1% de la Albufera

En la primera sala encontramos la instalación 1%, título que corresponde al inconcebible hecho de que solo el 1% de la superficie de la Albufera está protegida como reserva natural. Una concentración de aves en torno a un  último reducto de tierra enmarcada en una intervención pictórica que plasma en sus murales la sincronizada transición entre el amanecer, atardecer y una luna llena de ensueño. Un tratamiento de la imagen con tintes nostálgicos que crece a partir de una pequeña isla ubicada en el centro de la sala compuesta por tierra  árida que deja ver sus cicatrices de sequía.

Encontramos algunas de las especies de aves más representativas del parque natural, como pueden ser el calamón, el anade real, el chorlitejo patinegro o un simpático pato colorado que transforman su mirada en un elemento de nostálgica esperanza.

En el fondo de L’Albufera

En esta segunda sala e instalación se muestran las graves amenazas a las que están sometidas las especies que habitan el parque natural de la Albufera, centrándose en la contaminación, la escasez y la falta de calidad de su agua.

Viajamos al fondo de la pequeña porción de agua de la primera instalación, donde encontramos el flamenco con su cabeza sumergida en busca de comida. Junto a él, y sumergidos en una sala totalmente transformada en el fondo de la laguna, buscan sustento una pareja de “samarucs”, peces típicos de L’Albufera. Una mágica escena bajo un techo con restos de redes y plásticos que amenazan la pequeña porción de la reserva. Todas las paredes de la sala están intervenidas con una increíble transición de fondos acuáticos y personajes que luchan por la adaptación ante la extinción.

En la base de la composición una diana formada por tierra en diferentes  estados, simboliza el punto de mira en el que se encuentran las especies  de la escena.