Ir a la playa y encontrarse con la bandera roja que prohíbe el baño. Esto es lo que ha ocurrido en las últimas semanas en una decena de playas de la provincia de Valencia, que se han visto afectadas por la contaminación de sus aguas en plena temporada turística.

Tras el último episodio registrado en El Puig, Massamagrell y la Pobla de Farnals la Generalitat ha tomado cartas en el asunto y se ha acordado la creación de una comisión técnica permanente que analice las causas y encuentre soluciones.

La Secretaria Autonómica de Turismo, Paula Tuzón, convocó el jueves una reunión en la que han participado responsables políticos y técnicos de los ayuntamientos afectados por la presencia de la bacteria E. coli y en la que se confirmó que queda prácticamente descartado que la causa esté en las depuradoras. A pesar de focalizar el problema en las acequias, en el encuentro se acordó intensificar las inspecciones.

Los alcaldes de municipios como El Puig o Alboraia han mostrado su preocupación y han destacado la coordinación entre las diferentes administraciones para atajar el problema.

Si bien urge encontrar una solución a un problema que afecta al sector turismo en pleno verano, la secretaria autonómica de Emergencia Climática ha insistido en la prioridad de la salud pública tanto para el gobierno autonómico como para los gobiernos locales.