Ecosistema dunar
Compartir

Desde el Área de Medio Ambiente de la Diputación de Valencia se están llevando a cabo actuaciones muy concretas encaminadas a la gestión y conservación integral de las playas de los municipios valencianos, con atención preferente a la restauración y mantenimiento de los ecosistemas dunares de la costa.

La óptima conservación del sistema dunar participa, junto con los sistemas litorales adyacentes, en la protección de la playa ante el impacto de los temporales marítimos. En caso contrario, la arena de un sistema dunar alterado no sólo se moviliza puntualmente durante los temporales, sino que permite su impacto tierra adentro.

El diputado de Medio Ambiente, Josep Bort, ha señalado que dentro de la campaña de limpieza de playas que realiza su área «no sólo nos centramos en la retirada de la suciedad presente en la arena, sino que aplicamos valores integrales en el tratamiento de nuestro litoral».

En este sentido, Bort ha explicado que actualmente se está realizando un tratamiento de las dunas «acorde con un ecosistema idiosincrásico de la configuración de nuestro litoral y de nuestras costas, que a su vez, actúa como reservorio de arena para evitar su retirada durante los temporales marítimos». Una metodología con la que «favorecemos la pervivencia y crecimiento de esta flora tan característica de la arena. Allí donde se conservan las dunas, la erosión de la playa resulta mucho menor», ha remarcado el diputado.

El conjunto de estas actuaciones se iniciaron en 2016. Desde entonces, desde el Área de Medio Ambiente se viene realizando un importante esfuerzo circunscrito a la gestión del espacio dunar, la elaboración de diferentes estudios técnicos y el desarrollo de nuevas metodologías para el tratamiento de este ecosistema.

Los sistemas dunares costeros han sido uno los ecosistemas más alterados debido a la creciente presión humana sobre los espacios litorales. Estos constituyen hábitats sensibles a la frecuentación, a las gestiones no planificadas y al pisoteo excesivo que se produce durante la temporada de baño, y que desencadena en procesos erosivos a lo largo del periodo estival.

Por sus características dinámicas de sustrato arenoso en movimiento, se encuentran además, muy afectados por las actividades relacionadas con el mantenimiento de las playas, como la prestación de servicios, la limpieza mecánica o la retirada de materia orgánica. Unos riesgos que desde el Área de Medio Ambiente se han minimizado estableciendo un perímetro de seguridad en relación al área de limpieza mecánica de las playas.

Recuperar arena y vegetación asociada

El principio de la restauración dunar radica en la recuperación de la arena y la vegetación asociada a este ecosistema. Con este propósito, desde el área que dirige Josep Bort se ha procedido a la implementación de medidas que permitan estabilizar el sustrato movilizado por la falta de vegetación que lo fije, que detengan la arena y que permitan el crecimiento de la vegetación, la cual no puede proliferar sobre un sustrato arenoso desnudo, móvil y muy inestable. Asimismo, se ha procedido a la colocación de cordones que evitan su pisoteo, para salvar una de las principales causas de degradación.

Las dunas litorales acogen también numerosas especies de flora y fauna asociada que se encuentran amenazadas y que necesitan programas específicos de conservación y gestión. Todos estos hábitats y especies dependen de un funcionamiento geomorfológico y ecológico del sistema dunar.

Más allá de su importancia en el contexto de la conservación de la biodiversidad asociada, los sistemas dunares aportan otros servicios ecosistémicos asociados a su explotación y recreación, adquiriendo un elevado valor ambiental como producto de servicios.

A este respecto, el coordinador de Playas de la Diputación de Valencia, Salvador Izquierdo, ha expuesto que a lo largo de los últimos temporales marítimos que han afectado al litoral valenciano «hemos podido comprobar cómo en aquellas zonas que cuentan con dunas, se ha consolidado la playa, se ha incrementado la cuota de arena y se han paliado los efectos climatológicos adversos, en contraposición con aquellas playas donde se ha optado por habilitar paseos marítimos y la construcción de edificios cercanos al litoral».

En este sentido, Izquierdo ha abogado por la necesidad de «proteger la duna, potenciarla y tratar de regenerarla». De hecho, el técnico ha indicado que desde el área en la que trabaja «estamos intentando recuperar algunas dunas que poco a poco se han ido creando, hacer crecer vegetación dunar y, finalmente, disponer de dunas que actúan como elemento protector del paseo marítimo y los edificios construidos en las primeras líneas de playa», ha subrayado.