La nueva tasa de basuras, conocida popularmente como el ‘Basurazo’, ha llegado a los municipios de l’Horta con importes muy diferentes. Una vivienda puede pagar poco más de 25 euros al año, mientras que otra, situada a pocos kilómetros, puede superar los 300 euros.
La causa está en la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que obliga a los ayuntamientos a implantar una tasa específica para financiar el coste de la recogida y el transporte de residuos. Sin embargo, la norma no establece una fórmula única para calcular cuánto debe pagar cada vivienda.
Cada municipio busca su propia fórmula
Ante la dificultad de saber cuánta basura genera realmente cada hogar, los ayuntamientos han recurrido a distintos indicadores.
Torrent, Aldaia, Catarroja y Paterna utilizan el consumo de agua. En Torrent, por ejemplo, la cuota anual oscila entre 47,19 y 328,90 euros. Aldaia combina una parte fija y otra variable, mientras que Catarroja suma 40 euros fijos y 0,77 euros por metro cúbico consumido.
Otros municipios han elegido criterios diferentes. Picanya utiliza el valor catastral de la vivienda, con cuotas de entre 36 y 228 euros. Godella, por su parte, calcula la tasa según la superficie exterior o ajardinada, con importes que van desde 66,73 hasta 430,97 euros.
El problema es que ninguno de estos indicadores mide directamente los residuos generados. Consumir más agua, tener una vivienda con mayor valor catastral o disponer de una parcela más grande no implica necesariamente producir más basura.
Una tasa similar en otros municipios
Otros ayuntamientos han optado por establecer una cantidad común o prácticamente común para simplificar el sistema.
Alfafar parte de 92,76 euros anuales; Alaquàs, de 82,20; Sedaví, de 44,73; Massanassa, de 66; Quart de Poblet, de 75; Xirivella, de unos 43, y Benetússer, de 45 euros. En Mislata, una vivienda residencial ordinaria paga 25,83 euros.
En l’Horta Nord, además, la participación de mancomunidades en la gestión de residuos añade otra variable. En Alfara del Patriarca, por ejemplo, el servicio se articula a través de la Mancomunitat del Carraixet y la cuota doméstica se sitúa en 55 euros.

La TAMER no desaparece
Una de las dudas más habituales es por qué los vecinos tienen que pagar una nueva tasa si ya abonaban la TAMER mediante el recibo del agua.
La explicación es que ambas tasas financian fases diferentes. La nueva tasa municipal o mancomunada cubre principalmente la recogida y el transporte, mientras que la TAMER, gestionada por la EMTRE, financia el tratamiento, valorización y eliminación de los residuos.
Por tanto, en el área metropolitana una misma bolsa de basura está vinculada a dos tasas diferentes.
El reto del pago por generación
El objetivo a largo plazo es avanzar hacia un sistema de pago por generación, en el que cada hogar pague de acuerdo con la cantidad de residuos que produce y su comportamiento en materia de reciclaje.
Para ello son necesarios sistemas capaces de identificar las aportaciones de cada vivienda, como los contenedores con tarjeta, la recogida puerta a puerta, las bolsas identificadas o el pesaje de residuos.
Algunos municipios ya han comenzado a avanzar en esta dirección. Meliana utiliza la recogida puerta a puerta y Ontinyent registra la participación de cada vivienda para aplicar incentivos vinculados al reciclaje.
Mientras estos sistemas no estén generalizados, cada ayuntamiento seguirá utilizando su propia fórmula. El resultado es un mapa de tasas muy diferente dentro de una misma comarca y un nuevo foco de debate sobre cómo debe pagarse la gestión de los residuos.
















