El verano apura este martes sus últimas horas antes de dar paso oficialmente al otoño este miércoles, 23 de septiembre. Y lo hace después de una estación que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha calificado de extremadamente cálida y seca en la Comunitat Valenciana, con temperaturas muy por encima de los valores habituales y un Mediterráneo que ha registrado algunos de los valores más altos de su serie histórica.
La previsión de Aemet apunta ahora a un otoño más cálido de lo normal en la Comunitat Valenciana, aunque no permite anticipar con la misma claridad cómo se comportará la lluvia. La elevada temperatura del mar añade, además, un ingrediente relevante de cara a los próximos meses: si se dan las condiciones atmosféricas adecuadas, existe suficiente energía disponible para que puedan producirse episodios de precipitaciones intensas.
El delegado de Aemet en la Comunitat Valenciana, Jorge Tamayo, durante la presentación del balance climático ha explicado que el Mediterráneo «está lo suficientemente cálido para que se puedan dar episodios extremos si hay una situación atmosférica de inestabilidad» aunque la temperatura del mar no es el único factor para desatar una DANA o gota fría. “El mar está muy caliente. Tenemos combustible, lo que no sabemos es si vamos a tener el coche”, destacaba con una metáfora.
🧵El verano climático 2026 ha resultado extremadamente cálido y seco en la Comunitat Valenciana. La temperatura media ha sido 26.0 ºC que es 2.7 ºC más alta que la del promedio normal y la precipitación acumulada ha sido 32.9 l/m², que es un 45 % inferior. pic.twitter.com/8RkEypEOmr
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Un verano histórico antes de que llegue el otoño
El verano climático, correspondiente a los meses de junio, julio y agosto, ha terminado con una temperatura media de 26 grados en la Comunitat Valenciana, 2,7 grados por encima de la media de referencia, situada en 23,3 grados. La precipitación acumulada fue de 32,9 litros por metro cuadrado, un 45% menos que los 60 litros por metro cuadrado considerados normales. Aemet señala que ha sido el verano más cálido desde, al menos, 1950 y que, atendiendo a reconstrucciones climáticas que se remontan a 1869, puede considerarse el más cálido de al menos el último siglo y medio.
El calor tampoco se limitó a las horas centrales del día. Las tres capitales valencianas registraron récords de noches tórridas: 30 en Valencia, 20 en Castelló de la Plana y 15 en Alicante. Las elevadas temperaturas del mar, junto con episodios de viento débil o calma y una humedad elevada, contribuyeron a incrementar la sensación de bochorno durante las noches.
Además, el verano estuvo marcado por 61 jornadas bajo condiciones de ola de calor, dentro de un total de cinco episodios registrados en el conjunto del territorio nacional. La cifra supera ampliamente el anterior récord, establecido en 2022, con 41 días.
La sensación de verano prolongado tampoco termina exactamente con el calendario. Aemet explica que desde mediados de mayo se han sucedido temperaturas propias de la estación cálida, hasta el punto de hablar de “hasta cuatro meses de verano” al tener en cuenta mayo y septiembre.
El Mediterráneo alcanza temperaturas récord
Uno de los elementos que más atención concentra de cara al otoño es el estado del Mediterráneo. Durante el verano, la zona marítima del mar Balear que afecta a las costas de la Comunitat Valenciana y otros territorios del Mediterráneo occidental presentó una anomalía de 2,5 grados respecto a los valores habituales.
Según los datos oficiales de Aemet, 45 de los 92 días del trimestre veraniego marcaron máximos históricos diarios de temperatura del mar desde, al menos, 1940. El resultado es el verano con el mar más cálido de toda la serie disponible para esta zona.
El 17 de agosto se alcanzaron 29,8 grados en la superficie del Mediterráneo occidental, superando el anterior registro destacado de 29,3 grados, correspondiente a agosto de 2022. Durante buena parte de agosto, además, la temperatura se mantuvo por encima de los 29 grados.
Junio y julio fueron muy secos. La tormenta más adversa del trimestre fue la del 20 de agosto, y ya en septiembre, la del día 16, que afectó al área metropolitana de València, con intensidad torrencial y rachas muy fuertes de viento. pic.twitter.com/roCjuFOW7R
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Esta situación no significa por sí misma que vaya a producirse una DANA. Como ha insistido Aemet, para que se desarrolle uno de estos episodios tienen que coincidir diferentes elementos atmosféricos, entre ellos la inestabilidad en las capas altas y la presencia de humedad en las capas bajas. «No podemos decir si sí o si no» habrá nuevas DANAs este otoño, explicaba Tamayo, quien ha recordado que ha habido otros años con temperaturas del mar similares en los que no se produjo este tipo de configuración atmosférica.
¿Será un otoño lluvioso en Valencia?
La predicción estacional resulta mucho menos concluyente en el apartado de precipitaciones. En el área mediterránea no existe actualmente una tendencia clara que permita asegurar que el otoño vaya a ser más lluvioso o más seco de lo habitual.
La incertidumbre es especialmente importante al hablar de precipitaciones porque un único episodio puede concentrar una parte muy significativa de la lluvia de toda una estación. Por ello, una previsión estacional de lluvias no permite determinar con precisión cuándo, dónde o con qué intensidad se producirán los episodios. «Si tenemos una situación atmosférica propicia, el mar está muy caliente y cada año está igual o más caliente. Cualquier fenómeno puede tener más intensidad que hace 20 años porque tenemos más combustible«, remarcaba Tamayo.
Lo que sí advierte Aemet es que el Mediterráneo parte del otoño con una cantidad extraordinaria de energía disponible. Si esa circunstancia coincide con una configuración atmosférica favorable, las precipitaciones pueden adquirir una intensidad considerable. «Las danas son condiciones atmosféricas. El mar es una condición orográfica y geográfica. No sabemos ahora mismo si vamos a tener la configuración atmosférica que da lugar a la dana, es decir, inestabilidad en capas altas con aporte húmedo de capas bajas. Hemos tenido años muy parecidos a este en los cuales no ha habido esta situación de dana, mientras que en otros años, incluso con el mar algo más frío, la ha habido».
El reciente episodio de lluvias de la semana pasada sirve como ejemplo. Aemet descarta que aquellas precipitaciones respondieran a una DANA y las atribuye a una situación de inestabilidad que avanzó lentamente, acompañada de humedad en las capas bajas. Por ello, lo que considera relevante es que, ante una situación atmosférica favorable, ese mar cálido puede aportar más energía a los episodios de inestabilidad.















