El Hospital La Fe de València ha participado en un estudio que ha validado un modelo más preciso para medir la capacidad cardiopulmonar de niños y adolescentes. La investigación realizada en población pediátrica sana española. Datos publicados en la Revista Española de Cardiología. Aporta una herramienta que puede mejorar la interpretación de las pruebas de esfuerzo cardiopulmonar en menores de 18 años. También ayuda a orientar el seguimiento clínico, la prescripción de ejercicio y los programas de rehabilitación.
En España han participado tres hospitales: el Hospital La Fe de València, el Hospital Universitario Donostia y el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.
La capacidad cardiopulmonar se evalúa mediante una prueba de esfuerzo que permite conocer cómo responden el corazón, los pulmones y los músculos durante el ejercicio. Uno de sus principales indicadores es el consumo máximo de oxígeno, que refleja la capacidad del organismo para utilizar oxígeno durante un esfuerzo físico intenso.
En pediatría, estas pruebas se emplean para estudiar síntomas relacionados con el ejercicio. También ayuda a realizar el seguimiento de menores con enfermedades cardíacas o respiratorias y orientar programas de actividad física y rehabilitación.
Hasta ahora, la interpretación de los resultados se ha basado principalmente en ecuaciones que tienen en cuenta el peso o la talla. Sin embargo, estos métodos no siempre reflejan adecuadamente los cambios que se producen durante el crecimiento.
El modelo validado utiliza la puntuación Z. Un sistema estadístico que permite comparar los resultados de cada niño o adolescente con los valores esperados en menores de características similares.
Aplicaciones en el seguimiento clínico y la rehabilitación
La validación de este modelo puede contribuir a identificar con mayor precisión a menores con baja capacidad aeróbica, un factor relacionado con la salud cardiovascular y metabólica.
También puede resultar útil para orientar el seguimiento de pacientes pediátricos con enfermedades crónicas, adaptar la intensidad del ejercicio a sus necesidades y evaluar su evolución tras programas de rehabilitación o intervenciones sobre los hábitos de vida.
“El objetivo no es solo obtener una cifra, sino interpretar mejor qué significa esa cifra en cada niño o adolescente”, ha señalado el cardiólogo pediátrico e investigador del Hospital La Fe y del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe, el doctor Esteban Peiró.
El estudio concluye que el modelo de puntuación Z ofrece una interpretación más precisa y consistente de la capacidad cardiopulmonar pediátrica que los métodos tradicionales. Su utilización podría ayudar a mejorar la valoración clínica, el seguimiento de los pacientes y la evaluación de intervenciones dirigidas a mejorar su condición física.
La investigación forma parte del proyecto europeo QUALIREHAB, un programa híbrido de rehabilitación cardiaca que ayuda a mejorar la vida de niños y adolescentes que padecen enfermedades crónicas. Está formado por un consorcio que reúne centros de referencia de Francia, Alemania, EE. UU. y España y ha contado con la financiación del Consejo Superior de Deportes y de la convocatoria europea ‘Innovate to Prevent’.









