Quien haya levantado la vista al cielo durante los últimos días habrá notado que algo no encaja con el verano valenciano. Aunque las temperaturas son propias de la canícula, el característico azul intenso del cielo ha desaparecido. En su lugar, una especie de velo blanquecino cubre la ciudad y difumina el horizonte valenciano.
La pregunta se ha repetido entre muchos ciudadanos: ¿por qué llevamos tantos días sin ver un cielo completamente despejado? La respuesta no está en las nubes, sino en una combinación de polvo sahariano, calor extremo y una configuración atmosférica que lleva más de una semana instalada sobre la Comunitat Valenciana.
Desde la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) han explicado en sus redes sociales el motivo de este fenómeno. «Hoy tenemos el cielo raso, pero hay calima y el aspecto del cielo tiene un color blanquecino que denota la importante intrusión de polvo que se está produciendo, visible también desde las imágenes de satélite», señalan.
El organismo añade que esta situación se debe a una importante entrada de polvo en suspensión procedente del norte de África que afecta desde la pasada semana al este peninsular.
La previsión muestra la importante intrusión de polvo que se está produciendo desde hace varios días, provocada por una dana estacionaria al noroeste de la Península y una alta en niveles medios sobre el norte de África. Previsión hoy a las 11 h. pic.twitter.com/6VfYZ13ysl
— AEMET Comunitat Valenciana (@AEMET_CValencia) July 23, 2026
La «tapadera» que multiplica el bochorno
La calima explica el aspecto del cielo, pero no es la única responsable de que estos días el calor resulte especialmente incómodo. Sobre la Comunitat Valenciana coinciden dos masas de aire completamente diferentes.
Muy cerca del suelo permanece el aire húmedo que llega desde el Mediterráneo, mientras que por encima se ha instalado una masa mucho más cálida y seca procedente del Sáhara. Esa disposición provoca una inversión térmica, un fenómeno por el que el aire caliente queda situado sobre el aire más fresco y húmedo. Como consecuencia, la humedad queda atrapada junto al suelo y apenas puede dispersarse.
El resultado es un ambiente cargado, con una sensación de bochorno muy superior a la temperatura real y una humedad que durante muchos momentos ha rozado valores próximos al 90%. A ello se suma otro factor: el Mediterráneo registra temperaturas claramente superiores a las habituales para estas fechas, por lo que tampoco consigue refrescar el ambiente cuando sopla la brisa.
¿Cuándo volverá el cielo azul?
La buena noticia es que la situación tiene fecha de caducidad. Según ha avanzado AEMET, «el domingo definitivamente refrescará en todo el territorio, se renueva la masa de aire por otra sin polvo, lo que dará lugar a buena visibilidad y cielo más azul. La masa de aire nueva será más seca, por lo que no solo bajará la temperatura, sino también la sensación de bochorno».

Además, el organismo meteorológico ha explicado que el sábado el viento de poniente comenzará a empujar la masa de aire cargada de polvo hacia el Mediterráneo, un proceso que facilitará la llegada del cambio durante la jornada dominical.
Con ello no solo mejorará la visibilidad. También desaparecerá progresivamente esa neblina que ha acompañado a los valencianos durante más de una semana, disminuirá la humedad y el calor dejará de sentirse tan asfixiante.
Mientras tanto, los expertos recomiendan limitar las actividades físicas al aire libre durante las horas de mayor calor y prestar especial atención a personas sensibles, ya que la presencia de polvo en suspensión puede favorecer molestias oculares y respiratorias, especialmente en quienes padecen alergias o enfermedades respiratorias.













