El verano invita a disfrutar de la playa, la piscina y las actividades al aire libre, pero también supone una mayor exposición a la radiación ultravioleta. Por ello, los dermatólogos insisten en la importancia de adoptar hábitos adecuados para proteger la piel y prevenir problemas como quemaduras, envejecimiento prematuro o cáncer de piel.
Uno de los aspectos más importantes es controlar el horario de exposición. Los expertos coinciden en que entre las 12:00 y las 16:00 horas se registran los niveles más elevados de radiación solar, por lo que recomiendan evitar permanecer al sol durante esa franja siempre que sea posible. Buscar sombra y planificar las actividades al aire libre a primera hora de la mañana o al final de la tarde puede marcar una gran diferencia.
Los horarios más seguros para exponerse al sol
Aunque la radiación solar está presente durante todo el día, su intensidad aumenta notablemente en las horas centrales. Por ello, pasear, practicar deporte o disfrutar de la playa antes del mediodía o a partir de última hora de la tarde ayuda a reducir el impacto de los rayos ultravioleta sobre la piel.
Además, los especialistas recuerdan que los días nublados no eliminan el riesgo de exposición, ya que gran parte de la radiación UV atraviesa las nubes.
Errores frecuentes al proteger la piel
Uno de los fallos más comunes es confiar únicamente en la crema solar. Aunque es una herramienta fundamental, la protección debe complementarse con sombreros, gafas de sol y ropa adecuada, especialmente en niños y personas con piel sensible.
Otro error habitual es aplicar el protector solar solo una vez al día. Los expertos aconsejan utilizar un factor de protección elevado, aplicarlo entre 20 y 30 minutos antes de la exposición y renovarlo cada dos horas, así como después de bañarse o sudar.
Mantener una buena hidratación y revisar periódicamente la piel para detectar cambios en manchas o lunares completa una serie de medidas sencillas que permiten disfrutar del verano de forma más segura y saludable.












