Con motivo del Día Internacional Sin Tabaco, que se conmemora este domingo, los expertos en salud pública vuelven a poner el foco en el consumo de nicotina en España. Según la Organización Mundial de la Salud, en el país fuman alrededor de 10 millones de personas, lo que representa aproximadamente el 25% de la población adulta, aunque el consumo de tabaco tradicional continúa descendiendo de forma lenta pero constante.
El vapeo, una puerta de entrada al consumo
El principal motivo de alarma entre los expertos es que el vapeo se está normalizando como una alternativa “menos dañina”, aunque numerosos estudios apuntan a que no es inocuo. Muchos adolescentes comienzan con dispositivos electrónicos sin nicotina aparente, pero terminan desarrollando dependencia debido a la exposición progresiva a sustancias adictivas.
Además, el diseño atractivo de estos dispositivos, con sabores dulces y estética llamativa, ha facilitado su expansión en entornos escolares y redes sociales, donde su consumo se muestra con frecuencia sin percepción de riesgo.
Redes sociales y salud mental en el punto de mira
Otro de los factores que preocupa a los especialistas es la influencia de las plataformas digitales. La exposición constante a contenido que normaliza el vapeo refuerza su aceptación social, mientras que se relaciona su consumo con episodios de ansiedad o gestión emocional en jóvenes.
Dependencia y nuevos perfiles de fumadores
Los profesionales sanitarios alertan de que están cambiando los perfiles de pacientes que buscan ayuda para dejar de fumar. Cada vez más jóvenes presentan dependencia a la nicotina a través de dispositivos electrónicos, lo que complica los tratamientos de deshabituación y plantea un nuevo reto de salud pública.













