Espolín artesanal de las Falleras Mayores de València tejido en seda valenciana
València busca proveedor para tejer los espolines oficiales de las Falleras Mayores de 2027 y 2028 / JCF

Hay secretos falleros que se guardan casi como una emoción. Uno de ellos tiene forma de tela, nace en un telar y no se descubre hasta que llega el momento exacto. Cada año, el color del espolín de la Fallera Mayor de València y de la Fallera Mayor Infantil se convierte en una de esas preguntas que el mundo fallero espera con paciencia.

No es solo un vestido. Es una pieza única. Es seda, dibujo, oficio y muchas horas de trabajo. También es una forma de contar quién representa a València durante un reinado. Por eso, cuando se abre el proceso para encontrar el telar que fabricará esos espolines, la noticia va mucho más allá de un contrato. Habla de artesanía valenciana, de tradición y de una de las imágenes más esperadas de cada ejercicio fallero.

El nuevo pliego busca proveedor para confeccionar de manera totalmente artesanal los espolines oficiales de las máximas representantes de la fiesta durante los años 2027 y 2028. En total, el contrato está valorado en 94.380 euros, repartidos en dos lotes.

Espolín de Carmen Prades Gil, Fallera Mayor de València 2026
El espolín de la Fallera Mayor de València es una de las piezas más esperadas de cada reinado fallero / JCF

El primero corresponde a los espolines de las Falleras Mayores de València y suma 49.005 euros. El segundo está destinado a los espolines de las Falleras Mayores Infantiles y alcanza los 45.375 euros.

Cuántos metros necesita cada espolín

El lote de la Fallera Mayor de València contempla, para cada año, 13,50 metros de tela. El de la Fallera Mayor Infantil de València incluye 12,50 metros de tela por ejercicio. A esa seda se suma otra parte esencial del traje: el corpiño de manga larga. Para confeccionarlo se necesitan 3,50 metros de tela lisa de seda artesanal, siempre del mismo color que el espolín.

El detalle no es menor. Estas características técnicas se mantienen desde hace más de 25 años, cuando el Ayuntamiento de València decidió encargar el tejido que lucirían las Falleras Mayores. Desde entonces, el espolín oficial se ha convertido en una de las piezas más simbólicas del indumentarismo valenciano.

El pliego deja claro qué se entiende por espolín artesanal. Debe fabricarse con los medios tradicionales usados por la artesanía valenciana desde los siglos XVIII y XIX. No se permite la incorporación de mecanismos accionados por otra energía que no sea el esfuerzo y la pericia del tejedor o tejedora.

Para garantizarlo, el proveedor deberá aportar un certificado expedido por la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana, ATEVAL. En ese documento deberá constar que los telares donde se tejerán los espolines reúnen las características artesanales exigidas.

Espolín de Marta Mercader Roig, Fallera Mayor Infantil de València 2026
El espolín infantil combina seda artesanal, color y una técnica tradicional ligada a la indumentaria valenciana / JCF

Ahí está parte de la magia. Cada centímetro de tela nace de una técnica que exige tiempo, precisión y conocimiento. No se trata solo de producir metros de seda, sino de conservar una manera de trabajar que forma parte de la memoria textil valenciana.

Así será el espolín de las Falleras Mayores

El espolín de la Fallera Mayor de València deberá realizarse con una máquina de 400 agujas y en simetría de espejo. En cuanto a los hilos de urdimbre, se piden 6.848 hilos de seda natural 20/22 y 3 cabos, con un ancho de 54 centímetros.

La tela deberá garantizar 18 pasadas por centímetro al raso y 84 pasadas en los matices. Las tramas serán de seda natural y el espolín contará con 33 colores. Todo ello construye una pieza de enorme riqueza visual, donde el dibujo y el color se trabajan con una precisión casi invisible para quien solo ve el resultado final.

El espolín de la Fallera Mayor Infantil de València tendrá unas características propias. En este caso, deberá realizarse con una máquina de 800 agujas, necesarias para conseguir un dibujo asimétrico y sin repetición en el ancho de la tela.

La urdimbre estará formada por 6.594 hilos de seda natural 20/22 y 3 cabos, también en un ancho de 54 centímetros. Igual que en el espolín mayor, se exigen 18 pasadas por centímetro al raso y 84 pasadas en los matices. Las tramas serán de seda natural y el diseño incluirá 36 colores.

El resultado será una tela pensada para una niña, pero con la misma solemnidad artesanal que exige el cargo. Una pieza delicada, compleja y llamada a convertirse en una de las imágenes más recordadas de su reinado.

El color seguirá siendo el gran secreto

Aunque el telar se elija ahora, el color de cada espolín todavía tendrá que esperar. Las Falleras Mayores de València escogerán los tonos tras su nombramiento, previsto para el mes de octubre. Ese momento volverá a abrir una de las grandes conversaciones del mundo fallero.

Las telas deberán entregarse con suficiente antelación para confeccionar los trajes que las máximas representantes estrenarán el día de su Exaltación. Por ello, la fecha máxima de entrega queda fijada en el 30 de noviembre de cada año.

Mientras tanto, el proceso ya está en marcha. València busca los telares que darán forma a dos ejercicios falleros completos. Es un reto técnico y también un honor. Porque tejer el espolín de una Fallera Mayor de València no es hacer una tela cualquiera. Es fabricar una imagen que quedará unida a un reinado, a una Exaltación y a la memoria de toda una fiesta.