Las estafas digitales se han convertido en una de las principales amenazas en España, con un crecimiento sostenido tanto en volumen como en complejidad. Solo en 2025 se registraron más de 122.000 incidentes de ciberseguridad, un 26% más que el año anterior, en un contexto marcado por la irrupción de la inteligencia artificial en el cibercrimen.
Expertos del sector alertan de que los delincuentes han dado un salto cualitativo: ya no se trata de correos mal redactados o mensajes fácilmente identificables, sino de ataques altamente creíbles que imitan con precisión a bancos, empresas o incluso familiares. La inteligencia artificial permite generar textos perfectos, clonar voces con apenas unos segundos de audio e incluso simular videollamadas, lo que incrementa notablemente la tasa de éxito de las estafas.
Desde entidades financieras como BBVA advierten de un aumento significativo de estafas basadas en la ingeniería social, especialmente a través de técnicas como el “smishing” (mensajes SMS fraudulentos) y el “vishing” (llamadas telefónicas falsas). Según sus especialistas, estos ataques buscan provocar reacciones impulsivas en los usuarios, apelando a la urgencia, el miedo o la confianza para obtener datos sensibles o transferencias económicas.
Detenerse, desconfiar y verificar
Los especialistas coinciden en que el factor humano sigue siendo el principal punto débil. “Ya no importa la edad ni el nivel tecnológico: todos estamos expuestos”, señalan. La sobrecarga digital, el uso automático de dispositivos y la presión emocional hacen que incluso usuarios experimentados puedan caer en el engaño.
Ante este escenario, las recomendaciones son claras: detenerse, desconfiar y verificar siempre por canales oficiales. Desde el propio BBVA insisten en no facilitar nunca códigos ni contraseñas y en evitar actuar con prisa ante mensajes alarmistas o demasiado atractivos.
A pesar del aumento del riesgo, el sector también destaca el papel de la inteligencia artificial en la defensa, con sistemas capaces de detectar comportamientos anómalos y bloquear operaciones fraudulentas en tiempo real. Sin embargo, advierten de que la mejor protección sigue siendo la prevención y la concienciación ciudadana en un entorno digital cada vez más complejo.













