El Ayuntamiento tiene previsto aprobar este martes, en la sesión plenaria del mes de marzo, la nueva normativa sobre apartamentos turísticos que podría reconvertir 5.000 inmuebles de la ciudad en viviendas para alquiler o venta. La medida convertirá a Valencia «en una de las ciudades con la normativa más restrictivas sobre los apartamentos turísticos», según ha adelantado el concejal de Urbanismo, Juan Giner.
Las nuevas normas endurecerán las condiciones para la creación de viviendas de uso turístico que nunca podrán superar el 2% del parque total de viviendas de cada barrio y distrito. Además, solo podrán ubicarse en bajos o primeras plantas en edificios de uso mixto, siempre y cuando en el mismo rellano no existan viviendas, y deberán disponer en todo caso de acceso (mediante escalera y ascensor) independiente desde la calle, separado del de los vecinos. Estos son alguno de los aspectos que trata el nuevo marco legislativo municipal y que apunta que solo se permitirá en los barrios o distritos que no hayan alcanzado los niveles máximos de saturación.
Como ha explicado Giner, con la entrada en vigor de la norma «concluirán los dos años de moratoria que se estableció y se pone en marcha los candados administrativos en todos los barrios, distritos y manzanas de la ciudad a excepción de Ciutat Vella», que ya dispone de una regulación específica mediante su Plan Especial, de manera que la creación de nuevas plazas turísticas de cualquier tipo —no sólo apartamentos— quedará automáticamente bloqueada cuando se alcance uno de esos topes.
Tres candados simultáneos
«Es una normativa restrictiva, que acaba con la barra libre que toleró la izquierda cuando estuvo al frente del Ayuntamiento provocado por un cambio de normativa en la que los bajos comerciales podían pasar a ser bajos turísticos. Dimos un primer paso para su restricción con la moratoria mientras elaborábamos la nueva norma y ahora con ella vamos a terminar con un modelo de ciudad por el que no apostamos», ha indicado Giner.
Los tres candados no actúan de forma alternativa sino simultánea: cualquier nueva implantación de alojamiento turístico deberá cumplir los tres filtros a la vez. Basta con que se supere cualquiera de los tres umbrales para que la actividad quede bloqueada en esa zona concreta —barrio, distrito o manzana—, con independencia de los valores que arrojen los otros dos indicadores. «Esta lógica acumulativa es la que, en la práctica, convierte en casi inviable la apertura de nuevos apartamentos turísticos en Valencia», ha reseñado el responsable municipal del Área de Urbanismo y Vivienda.
Uno de los topes previstos en la modificación de las normas urbanísticas del PGOU para estos usos establece que el número de plazas turísticas totales, ya sean de hoteles, apartamentos o viviendas turísticas (VUT), nunca podrá superar el equivalente al 8% de los habitantes empadronados en todos y cada uno de los barrios y distritos de la ciudad. Giner ha afirmado que «una vez rebasado ese umbral, la creación de plazas turísticas quedará bloqueada para mantener el equilibrio entre la capacidad de alojamiento y el vecindario, en línea con el modelo de ciudad que queremos ser».
Los vecinos deberán autorizar la presencia de pisos turísticos
Un segundo umbral de bloqueo, encaminado a proteger el uso residencial de las viviendas, garantiza que sólo un máximo del 2% del total de viviendas de cada barrio y distrito pueda destinarse a uso turístico, ya sea como apartamento o como bloque de apartamentos. Por debajo de ese límite, solamente se permitirán en bajos y primeras plantas y siempre por debajo del uso residencial, de manera que nunca podrán coexistir con viviendas al mismo nivel.
La normativa les obliga también a disponer de acceso propio desde la vía pública independiente del de los vecinos, además de contar con la preceptiva autorización por mayoría cualificada de la comunidad de propietarios. El concejal ha recordado que «con esta normativa es muy complicado crear nuevos apartamentos turísticos en Valencia, de hecho ya ha descendido el número de peticiones en los últimos tiempos», ha manifestado Juan Giner.
Un tercer nivel de protección va orientado a proteger a los pequeños locales y la diversidad comercial y de servicios. En este caso, el candado opera en las plantas bajas de cada manzana, en las que solo se permitirá hasta un máximo del 15% de cualquier tipo de alojamiento turístico en parcelas con uso dominante residencial sobre el total de locales de la manzana.












