Valencia ha amanecido este jueves haciendo balance de una noche marcada por la lluvia torrencial, las inundaciones y el recuerdo inevitable de la DANA del 29 de octubre de 2024. La provincia ha registrado 774 incidentes relacionados con el episodio entre las 14.00 horas del miércoles y las 8.00 horas de este jueves, según el último balance del Centro de Coordinación de Emergencias GVA112. De ellos, 416 se han producido en la capital.
Torrent, con 65 incidentes, encabeza el listado de municipios más afectados después de València, seguido de Moncada (25), l’Eliana (24), Bétera (24) y Paterna (21), según GVA112. Los avisos más habituales han estado relacionados con vaciados de agua y filtraciones, problemas de circulación, rescates y vehículos bloqueados.
El episodio alcanzó su momento más intenso durante la noche. En algunos puntos del área metropolitana se llegaron a registrar más de 70 litros por metro cuadrado en apenas media hora, una intensidad que convirtió en cuestión de minutos calles y rotondas en auténticos torrentes. Alfara del Patriarca, Torrent y l’Eliana estuvieron entre las zonas donde se concentraron algunos de los registros más destacados.
La tormenta estuvo acompañada además de fuertes rachas de viento, aparato eléctrico y una intensa actividad de rayos. En València capital, los efectos de la lluvia y el viento provocaron la caída de árboles, problemas con los semáforos y dificultades de circulación en algunas de las principales vías de acceso y salida de la ciudad.

Una noche que devolvió el miedo a los municipios del Poyo
La situación tuvo un componente emocional añadido en l’Horta Sud. El recuerdo de la dana de 2024 hizo que el aumento del agua en barrancos como el Poyo despertara una especial preocupación entre los vecinos de Paiporta, Catarroja y otros municipios afectados entonces por las inundaciones.
La Confederación Hidrográfica del Júcar activó durante la tarde la preemergencia por alerta hidrológica en el Poyo y el Carraixet y trasladó avisos preventivos a los municipios. El barranco del Poyo experimentó un aumento de caudal, aunque, a diferencia de lo sucedido el 29 de octubre de 2024, no llegó a producirse un desbordamiento con consecuencias comparables.
También durante la jornada se produjo un desagüe preventivo del embalse de Buseo ante la previsión de nuevas precipitaciones, en un contexto de alerta naranja y con acumulaciones previstas que podían alcanzar los 100 litros por metro cuadrado en dos horas en determinados puntos.
El ES-Alert llegó a las 22.08 horas
A las 22.08 horas, cuando la tromba ya había provocado numerosas incidencias, Emergencias envió un ES-Alert a los teléfonos móviles de la provincia de Valencia ante el riesgo de inundaciones.
El mensaje pedía evitar desplazamientos, alejarse de cauces y barrancos y acceder a pisos superiores de las viviendas si aumentaba el nivel del agua.

La hora de llegada de la alerta ha abierto de nuevo el debate sobre la anticipación de los avisos. AEMET y Emergencias habían advertido previamente de la situación meteorológica y durante la tarde se habían emitido diferentes avisos preventivos. La cuestión de si el ES-Alert se activó en el momento adecuado deberá analizarse a partir de la evolución exacta de la tormenta, los datos hidrológicos disponibles y las decisiones adoptadas por los organismos de emergencia.
Metro, trenes y aeropuerto, afectados
El temporal también golpeó con fuerza las infraestructuras de transporte.
Metrovalencia llegó a suspender todas sus líneas durante la noche debido a las consecuencias de las lluvias, mientras algunas estaciones registraron importantes entradas de agua y se produjeron incidencias en los túneles.
En la red ferroviaria también hubo interrupciones, entre ellas en la línea C-1, mientras que numerosas carreteras del área metropolitana registraron problemas de circulación. La V-30 y la Pista de Ademuz volvieron a concentrar escenas de vehículos atrapados y circulación muy complicada.

El aeropuerto de València-Manises tuvo que cerrar temporalmente debido a la acumulación de agua y una docena de vuelos fueron desviados. La infraestructura recuperó posteriormente su actividad.
La lluvia obligó incluso a suspender el partido Levante-Athletic Club, previsto para la noche del miércoles en el Ciutat de València.
La ciudad recupera poco a poco la normalidad
La mañana de este jueves está dejando paso a las tareas de limpieza, achique y evaluación de daños. El Ayuntamiento de València mantiene especial vigilancia en las zonas próximas a barrancos y suspendió las clases en las pedanías del sur, mientras otros municipios adoptaron medidas similares.
Por ahora, y según los balances disponibles, no se han comunicado víctimas mortales ni desaparecidos por este episodio en la provincia de Valencia. Sí se han producido rescates, vehículos bloqueados, inundaciones de bajos y locales y numerosos daños materiales.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa la enorme capacidad de las tormentas mediterráneas para concentrar cantidades extraordinarias de agua en periodos muy cortos. Y, sobre todo, devuelve a miles de valencianos una sensación que parecía demasiado reciente: el sonido de un teléfono avisando de que el agua vuelve a ser una amenaza.












