Barranco del Poyo ayer. X: @Regente__
Barranco del Poyo ayer. X: @Regente__

La Generalitat Valenciana vuelve a poner el foco en las actuaciones pendientes casi dos años después de la DANA del 29 de octubre de 2024. Las nuevas lluvias que han afectado a la provincia han reabierto el debate sobre el estado de las infraestructuras de los municipios damnificados y sobre el ritmo de las obras destinadas a reducir el riesgo de inundaciones.

El Consell denuncia que los ayuntamientos afectados continúan afrontando una parte importante de la reconstrucción del alcantarillado y acusa al Gobierno de España de haberlos dejado solos ante unas actuaciones que, según la Generalitat, requieren mayor capacidad de ejecución y una respuesta más directa por parte del Estado.

Según los datos difundidos por el Gobierno valenciano, solo se ha ejecutado el 11,25 % de las actuaciones previstas para reparar el alcantarillado dañado por la DANA. La Generalitat sostiene que el Ejecutivo central optó por transferir fondos a los municipios en lugar de asumir directamente las obras y considera que este modelo ha generado una carga administrativa excesiva para unos ayuntamientos ya sobrepasados por las tareas de reconstrucción.

El Consell reclama por ello cambios en la normativa estatal que permitan ejecutar con mayor rapidez las obras de emergencia y una mayor implicación del Gobierno central en aquellas actuaciones que afectan a varios municipios o requieren una planificación supramunicipal.

El Poyo y La Saleta, dos actuaciones clave

Las nuevas lluvias han vuelto a situar los barrancos del Poyo y La Saleta en el centro de la preocupación de los municipios afectados por la DANA.

La Generalitat reclama acelerar las grandes actuaciones hidráulicas destinadas a reducir el riesgo de inundación en estas cuencas. El Consell sostiene que las infraestructuras estructurales continúan avanzando con demasiada lentitud y reclama que las administraciones competentes aceleren su ejecución.

En el Poyo se han ejecutado obras de emergencia después de los daños provocados por la DANA. La Confederación Hidrográfica del Júcar ha informado de actuaciones en diferentes tramos del cauce, incluida una intervención entre Picanya, Paiporta, Massanassa y Catarroja.

El debate se centra ahora en el paso de las actuaciones de emergencia a las grandes soluciones estructurales destinadas a reducir el riesgo de futuras inundaciones.

Calle de Aldaia anoche tras las lluvias. Usuarios de Facebook
Calle de Aldaia anoche tras las lluvias. Usuarios de Facebook

La Generalitat pone como ejemplo la retirada de residuos

El Consell utiliza la gestión de los residuos generados por la DANA como ejemplo de un modelo de actuación diferente. Según la Generalitat, pese a tratarse inicialmente de una competencia municipal, decidió asumir directamente los trabajos mediante contratos de emergencia.

El Ejecutivo valenciano considera que esta fórmula permitió descargar de trámites a los ayuntamientos y acelerar la retirada de residuos.

La Generalitat reclama que se aplique una filosofía similar en otras actuaciones de reconstrucción y prevención cuando los municipios carezcan de capacidad suficiente para afrontar por sí solos proyectos de gran complejidad.

La alerta temprana vuelve al debate

La Generalitat reclama asimismo al Gobierno central avances en los sistemas de alerta temprana ante inundaciones, así como actuaciones de mantenimiento y limpieza de cauces dentro del ámbito competencial de cada administración.

La petición llega después de que las lluvias de esta semana hayan vuelto a activar la vigilancia sobre diferentes barrancos de la provincia y hayan obligado a adoptar medidas preventivas en municipios que todavía conservan muy presente el recuerdo de la riada de 2024.

Para el Consell, el episodio demuestra que la prevención y la reconstrucción siguen siendo una prioridad. La Generalitat reclama al Ejecutivo central que acelere las actuaciones pendientes y que reduzca la carga administrativa que, según denuncia, continúa recayendo sobre los ayuntamientos.

Casi dos años después de la DANA, el debate vuelve así a centrarse en el ritmo de ejecución de las obras, la distribución de competencias entre administraciones y la capacidad de respuesta ante nuevos episodios de lluvias torrenciales.