La transformación de bajos comerciales en pisos turísticos gana fuerza en Valencia
Estación del Norte de Valencia.

Ver la apertura de pequeños comercios en los barrios de Valencia es cada vez más difícil. Los altos costes de los alquileres y el auge del comercio online han dinamitado estos espacios a su destrucción. Ahora además se suma una nueva práctica que está ganando asentamiento en Valencia: la transformación de los bajos en pisos turísticos.

Hornos, fruterías, charcuterías o antiguas tiendas de todo a un euro ahora alojan a turistas que optan por estos espacios para pasar unas vacaciones en la ciudad. Barrios como Honduras, el Cabanyal o Ciutat Vella e incluso localidades próximas a la ciudad como Burjassot están viviendo en primera persona esta transformación que amenaza al pequeño comercio y dificulta la convivencia vecinal.

Según datos de la Federación de Asociaciones Vecinales, en Valencia ya hay más de 12.000 pisos turísticos pero sólo alrededor de un millar cuentan con los permisos pertinentes. Ahora cada vez son más los valencianos que denuncian la aparición de los bajos turísticos en sus edificios, una práctica que en muchas ocasiones puede frenarse.

En Valencia ya hay una asociación destinada a los vecinos afectados por estas nuevas construcciones: La Mataobras. Fue en noviembre de 2023 cuando arrancó esta plataforma ciudadana cuyo objetivo principal es luchar contra la proliferación de apartamentos turísticos en la ciudad, especialmente en los bajos comerciales.

Sólo en sus primeras semanas de vida ya recibió más de un centenar de avisos que fueron trasladados al Ayuntamiento de Valencia. A partir de ahí es el consistorio quien debe verificar si las obras son legales y si posteriormente tienen licencia para operar como espacio turístico.

CÓMO AFECTAN LOS BAJOS TURÍSTICOS EN LA VIDA DE VALENCIA

María Alandes es la responsable de La Mataobras, una iniciativa que puso en marcha cuando ella misma se convirtió en una afectada. Su notificación al Ayuntamiento permitió paralizar unas obras que no tenían permisos y poner así freno a la construcción de unos nuevos bajos turísticos.

Lo primero que es importante saber es por qué la proliferación de apartamentos turísticos impacta negativamente en la ciudad. Según señalan los expertos, el auge de esta práctica tiene una repercusión en los precios de los alquileres. Tal y como demuestran las cifras de los últimos meses, la subida de los precios de la vivienda es una realidad que dificulta la búsqueda de pisos para los residentes locales.

Bajo comercial reconvertido en turístico.

Además, el incremento de los bajos turísticos supone una pérdida del tejido empresarial con el cierre de pequeños comercios y negocios tradicionales que se ven obligados a bajar las persianas por la imposibilidad de hacer frente a los nuevos alquileres.

Por otra parte, entran en juego los factores humanos. Los vecinos afectados por los bajos turísticos critican las molestias que causan con un aumento del ruido, la suciedad y las fiestas. A su vez esto repercute en una deshumanización de la ciudad y una pérdida de su identidad con cada vez más vecinos optando por abandonarla por la imposibilidad de vivir en ella.

PASOS A SEGUIR PARA DENUNCIAR BAJOS TURÍSTICOS

Otra cuestión que viene a la mente de los vecinos que viven un cambio en los bajos de sus viviendas es si esta práctica es legal. Todo depende del caso ya que el Plan General de Ordenación Urbana de Valencia de 1998 establece que en un mismo edificio no pueden haber bajos comerciales y viviendas turísticas. En caso de que haya otros comercios ubicados en los bajos del mismo edificio, estas viviendas tendrán que ubicarse o bien en los entresuelos o en las primeras plantas.

Si se comprueba que un bajo comercial se está convirtiendo en turístico, La Mataobras recomienda recopilar información (dirección, fotos, permisos de obra si están a la vista, etc.) y notificarlo al Ayuntamiento. En el caso del consistorio valenciano puede hacerse presencialmente u online por medio de Carpeta Ciudadana.

Otras opciones pasan por contactar con abogados especialistas en derecho urbanístico o con las asociaciones vecinales del barrio en concreto en el que se esté realizando esta práctica.

Osito Hub es una de las empresas de alquiler de bajos turísticos en la zona de Honduras.

Desde la plataforma recuerdan que es importante tener en cuenta que si se establece un bajo turístico en el edificio, este no puede modificar elementos comunes como la fachada (abrir ventanas o instalar diferentes puertas) sin haber obtenido el permiso de la comunidad de vecinos con unanimidad. Asimismo, los bajos tampoco pueden dividirse sin la aprobación de la comunidad de propietarios y en caso de por ejemplo convertirse en tres o cuatro apartamentos turísticos sería lícito denunciar.

EL MÉTODO PARA FRENAR LA PROLIFERACIÓN DEL ALQUILER TURÍSTICO

Si se reside en un edificio en el que se sospecha que podría proliferar un bajo turístico, existe un método para impedirlo previamente: el cambio de estatutos de la comunidad de vecinos.

Tal y como describen en La Mataobras, los estatutos «son las normas que rigen la convivencia en una comunidad de propietarios/as. En ellos se establecen los derechos y obligaciones así como las normas de funcionamiento de la comunidad».

Existe la opción de cambiarlos y prohibir el establecimiento de alquileres turísticos. Para ello se debe hacer una junta de propietarios y modificar los estatutos con el acuerdo de tres quintas partes. El acta se elevará a documento público por notaría y se llevará al registro de la propiedad.

LA POLICÍA TURÍSTICA, LA MEDIDA QUE RECLAMA COMPROMÍS

El grupo Compromís presentó el pasado mes de noviembre la propuesta de crear una unidad de policía turística responsable de realizar inspecciones de apartamentos ilegales.

La portavoz de Compromís en el Ayuntamiento de Valencia, Papi Robles, propuso la creación de esta una unidad junto a la presentación de nuevas medidas destinadas a regular el mercado inmobiliario «entre ellas la declaración de zona tensionada en Valencia para frenar la subida de precios del alquiler, tal y como dejó preparado el Govern del Rialto».

«El gobierno de Catalá y Vox no está asumiendo su responsabilidad y está dejando de lado al vecindario por intereses especulativos y partidistas. Valencia debe ser una ciudad para vivir que apueste por viviendas asequibles y un comercio de barrio», criticó Robles.

La portavoz de Compromís ya advirtió sobre «la alarma social» creada en la ciudad ante la retirada de viviendas del mercado y «la creciente transformación de bajos comerciales en apartamentos turísticos que está provocando el cierre de comercios en activo». Por ello, reclamó al Ayuntamiento de Catalá la tramitación «inmediata» de todas las denuncias que está recogiendo La Mataobras con el fin de frenar la proliferación de los bajos turísticos que inundan Valencia.