Retirar nidos de golondrina puede comportar multas que pueden llegar a 200.000 euros. En primavera es época de nidificación y cría de la golondrina, una ave protegida y en peligro de extinción que cada año vuelve al mismo nido. En la avenida de Ausiàs March hay una colonia de golondrinas de Mega anida desde hace más de veinte años en una misma finca. A pesar de las molestias que pueden ocasionar, tienen un papel clave en el control de plagas como los mosquitos. Una sola golondrina puede llegar a consumir cerca de 850 insectos al día. No existe insecticida más eficiente, ni ecológico.
La asociación BirdLife recuerda que es una especie fiel al lugar de cría. La delegada en la Comunidad Valenciana, Anna Valentín, ha explicado a los medios que “es una especie que año tras año vuelve al mismo nido. Si tenemos la suerte de tener este insecticida natural, no lo tendremos un año, sino muchos”. También recomienda medidas sencillas para convivir, como “poner una bandeja bajo y, cuando se acaba la temporada, quitarla, limpiarla y poca cosa más”.
Las golondrinas continuarán hasta el mes de julio, cuando volverán a África. Durante todo el periodo, incluso cuando ya se han ido, los nidos continúan protegidos. Quitar el nido es una ilegalidad. Algunos ayuntamientos facilitan bandejas para recoger los excrementos y reducir las molestias. En caso de reformas en edificios, hay que informar la Conselleria que determina cómo y cuándo se pueden retirar los nidos. Además, en los últimos años se ha añadido un nuevo factor de presión: la presencia de cotorras, una especie invasora que actúa también como depredador.














