La primera ‘turborrotonda’ valenciana entra en funcionamiento: qué es y cómo circular por ella
La nueva turborrotonda ubicada a la salida del puente de Manises.

Valencia ha estrenado la primera ‘turborrotonda’ de la Comunitat Valenciana. Manises y Paterna son las localidades beneficiadas por esta primera glorieta rápida que busca agilizar las incorporaciones a la V-30.

Hoy se cumplen diez días desde la entrada en funcionamiento de esta ‘turborrotonda’ impulsada por la Diputación de Valencia, un sistema de movilidad que todavía genera dudas en los conductores.

Las obras, con un presupuesto superior a los 200.000 euros, se iniciaron hace dos meses para remodelar la glorieta ubicada a la salida del puente de Manises, el municipio más afectado por las retenciones de tráfico de la V-30.

La actuación posibilita el acceso y la circulación simultánea de vehículos procedentes tanto de Manises como de Paterna, que ahora pueden salir en paralelo de la nueva infraestructura para incorporarse a la V-30. Además, la intervención garantiza el itinerario peatonal y ciclista mediante la ejecución de sendos pasos de peatones tanto a la entrada como a la salida de la ‘turboglorieta’.

¿QUÉ ES UNA ‘TURBORROTONDA’ Y CÓMO CIRCULAR POR ELLA?

Según señala la Dirección General de Tráfico (DGT), las turboglorietas nacieron en los Países Bajos en los años 90. Su objetivo era resolver problemas de congestión circulatoria en intersecciones de manera que los vehículos que circulen dentro tengan prioridad sobre los que pretenden acceder.

Sin embargo, hay ciertas diferencias entre unas y otras. La principal es que, en cada carril de una rotonda ‘turbo’ el tráfico va encauzado hacia distintas salidas. Por ello, no es posible hacer la plaza completa por el carril exterior.

«Durante la aproximación a una de estas glorietas, es fundamental observar la señalización para situarse correctamente antes de entrar», explica José María O’Mullony, jefe de la sección de Formación Vial de la DGT.

Mapa de la DGT para circular por una ‘turborrotonda’.

Las líneas continuas hacen posible esta conducción guiada desde la entrada. Se busca mantener a cada vehículo encauzado hacia su salida, evitando cruces de trayectorias y colisiones. Evidentemente, el riesgo solamente desaparece si los conductores respetan la señalización.

«Las turborrotondas son más sencillas, hay menos toma de decisiones, la circulación es más ágil y tienen mayor capacidad. Además, al eliminar los cambios de carril en la circulación interior, se reducen los puntos de conflicto«, apunta Carlos Suárez, ingeniero del tráfico e ‘importador’ del concepto y diseñador de las primeras turborrotondas en España.