Cada verano, cientos de jóvenes falleras comienzan uno de los caminos más ilusionantes del calendario festivo valenciano: el proceso para convertirse en Fallera Mayor de València o Fallera Mayor Infantil de València. Sin embargo, además de cumplir una serie de requisitos administrativos fijados por la Junta Central Fallera, existe un perfil que, año tras año, se repite entre las máximas representantes de la fiesta.
Ser Fallera Mayor de València no consiste únicamente en vestir la indumentaria tradicional o conocer el protocolo. La elegida se convierte durante un año en la máxima embajadora de las Fallas, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, representando a miles de falleros y a la ciudad en centenares de actos oficiales.
Los requisitos imprescindibles
Las normas aprobadas por la Junta Central Fallera para la elección de 2027 establecen unas condiciones objetivas que toda aspirante debe cumplir. Entre ellas, figuran estar censada en la comisión que la presenta, haber pertenecido como mínimo durante dos ejercicios consecutivos a esa falla (2025-2026 y 2026-2027), no tener sanciones disciplinarias pendientes y representar únicamente a una comisión y un sector durante el proceso. Además, las integrantes de una Corte de Honor adulta no podrán volver a optar al cargo de Fallera Mayor de València.
Las candidatas también aceptan un importante compromiso de disponibilidad. Desde las preselecciones de julio hasta la elección en octubre deberán acudir a todas las convocatorias organizadas por la Junta Central Fallera. En caso de resultar elegidas, la obligación se extiende durante todo el ejercicio fallero, asistiendo a los actos oficiales y manteniendo un comportamiento acorde con la responsabilidad institucional que supone el cargo.
¿Qué busca realmente un jurado?
Aunque el reglamento fija las condiciones de acceso, el perfil de la candidata ideal va mucho más allá del cumplimiento de la normativa.
Los distintos jurados valoran aspectos que no aparecen escritos en ningún baremo numérico, pero que históricamente han marcado la diferencia entre las aspirantes. La naturalidad, la capacidad de comunicación, la cercanía, la educación y la solvencia para desenvolverse en cualquier situación son cualidades especialmente apreciadas.
También resulta fundamental demostrar un profundo conocimiento de las Fallas. La historia de la fiesta, sus tradiciones, la organización de la Junta Central Fallera, el protocolo institucional o el funcionamiento de una comisión forman parte del bagaje que se espera de quien ejercerá como máxima representante del colectivo fallero.
A ello se suma la capacidad para mantener conversaciones fluidas, expresarse correctamente, gestionar entrevistas con los medios de comunicación y representar a València tanto dentro como fuera de la Comunitat Valenciana.

Disponibilidad absoluta y responsabilidad
Uno de los aspectos menos visibles para el público es el nivel de dedicación que exige el cargo.
La Fallera Mayor de València puede llegar a participar en varios cientos de actos oficiales durante un solo ejercicio, incluyendo presentaciones, exaltaciones, recepciones institucionales, inauguraciones, visitas culturales, actos benéficos y, por supuesto, todos los eventos centrales de las Fallas.
La normativa deja claro que los compromisos institucionales de la Junta Central Fallera y del Ayuntamiento de València prevalecen sobre los particulares o incluso sobre los de la propia comisión fallera de la representante.
La importancia de la imagen
La imagen pública también juega un papel determinante. Las candidatas deben proyectar elegancia, naturalidad y cercanía, tanto vestidas de valenciana como en actos civiles.
La educación, la puntualidad, la capacidad para relacionarse con personas de todas las edades y la actitud positiva son valores que tradicionalmente han acompañado a las Falleras Mayores de València.
Además, durante el ejercicio aceptan la cesión de los derechos de imagen a la Junta Central Fallera y deben seguir unas normas específicas respecto a publicaciones y colaboraciones con fotógrafos e indumentaristas oficiales.













