La alcaldesa de València, María José Catalá, ha presentado la planta viaria del futuro Paseo García Lorca, el gran eje urbano que se construirá sobre el espacio liberado tras el soterramiento de las vías ferroviarias en la entrada sur de la ciudad. Según la propuesta municipal, el 88% de la superficie se destinará a espacios peatonales, zonas verdes y movilidad ciclista, mientras que el 12% restante se reservará para el tráfico rodado y el transporte público.
Durante la presentación, Catalá definió el proyecto como una actuación estratégica para la ciudad destinada a mejorar la conexión entre barrios históricamente separados por las infraestructuras ferroviarias. “Es una solución urbanística que va a transformar la ciudad y favorecer la permeabilidad entre distritos como La Raiosa, Malilla y Favara, conectándolos con el centro de València”, afirmó.
Un paseo con sentido único hacia el sur
La propuesta contempla que el Paseo García Lorca funcione con dirección única en sentido sur. Dispondrá de dos carriles para vehículos privados, un carril reservado al transporte público y un carril bici bidireccional. Además, se eliminará el estacionamiento en superficie para reducir el tráfico de búsqueda de aparcamiento y minimizar el impacto visual, trasladando las plazas a un aparcamiento en altura previsto dentro del desarrollo urbanístico.

Paralelamente, la calle San Vicente pasará a tener dirección única hacia el norte, también con dos carriles para tráfico privado, uno para transporte público y el carril bici bidireccional ya existente.
El proyecto incluye asimismo tres conexiones transversales —a través de las calles Joaquín Navarro, Almudaina y Pianista Empar Iturbi— con el objetivo de mejorar la comunicación entre los barrios situados a ambos lados del futuro paseo.
El estudio descarta la alternativa del Corredor Verde
La propuesta municipal se apoya en un estudio de movilidad encargado por el Ayuntamiento que ha analizado hasta 26 alternativas diferentes para la configuración viaria del entorno comprendido entre San Vicente y Ausiàs March, y entre Giorgeta y la Ronda Sur.
Según las conclusiones del informe, la opción conocida como Corredor Verde, planteada durante el anterior mandato, concentraría gran parte del tráfico en San Vicente, la Carrera de Malilla y la avenida Ausiàs March, provocando importantes problemas de congestión.
El estudio señala que, en hora punta, alrededor de 3.500 vehículos podrían necesitar más de una hora para atravesar la calle San Vicente debido a una situación de saturación de la vía. Además, advierte de que el incremento de las colas y de los tiempos de demora afectaría también a otros ejes estratégicos como Giorgeta o Fernando Abril Martorell.

Más de 16.000 nuevos habitantes previstos
Uno de los factores analizados es el crecimiento residencial previsto en la zona. En el entorno más próximo al futuro Paseo García Lorca están proyectadas unas 6.000 viviendas y cerca de 12.000 nuevos residentes. Si se amplía el ámbito de estudio, las previsiones alcanzan las 8.300 viviendas y unos 16.000 habitantes.
El Ayuntamiento estima que este desarrollo urbano generará un aumento de aproximadamente 20.400 vehículos respecto a la situación actual, incluso considerando una reducción progresiva del uso del coche privado gracias al refuerzo del transporte público y de las infraestructuras ciclistas.

Reducción del tráfico y más espacio para peatones
Entre las principales ventajas que destaca el consistorio figura la reducción del tráfico en varias de las vías más transitadas del entorno. Según los datos del estudio, la propuesta elegida permitiría disminuir un 41% el volumen de tráfico en San Vicente, un 36% en la Carrera de Malilla y un 10% en Ausiàs March en comparación con la alternativa del Corredor Verde.
Asimismo, el diseño busca optimizar la gestión semafórica y ampliar los tiempos de paso para los peatones, reforzando el carácter urbano y verde del nuevo eje.
Con esta actuación, el Ayuntamiento aspira a convertir el Paseo García Lorca en una de las principales transformaciones urbanísticas de València, combinando movilidad, espacios verdes y conexión entre barrios en una zona llamada a experimentar un importante crecimiento demográfico durante los próximos años.















