Fotos: Bioparc Valencia

Muere, Miri, tras un trágico accidente la elefanta más querida de Bioparc. En un instante de esta convivencia entre animales, el macho ha provocado una herida con uno de los colmillos con la desgracia de dañar a una de sus arterias principales, la arteria braquial. De forma inmediata se ha producido una hemorragia fatal y, pese a la intervención del equipo, no ha sido posible salvarla.

Todo el personal se encuentra muy afectado, especialmente las personas que, día a día, les ofrecen todas las atenciones. El trabajo con animales implica una grandísima responsabilidad y grandes dosis de empatía. Una labor que va más allá del cuidado y que se lleva a cabo con todo el cariño y vocación. Sólo esa profesionalidad permite afrontar la situación y seguir adelante, volcándose ahora con el resto del grupo, para asegurar el bienestar de las dos crías con sus madres, las dos hembras adultas y el macho.
El compromiso de BIOPARC con la protección de la biodiversidad tiene en los elefantes uno de sus puntos de referencia. Aunque resulta verdaderamente inimaginable, los números son claros y la realidad es que se ha extinguido el 96% de la población mundial de elefantes en tan solo un siglo. Esta coyuntura ha promovido una nueva estrategia global denominada One Plan Approach (enfoque de plan único) que valora de forma integral las poblaciones de animales, tanto las que viven en su hábitat como las que permanecen bajo cuidado humano. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) respalda este planteamiento que considera indispensable abordar la preservación en un doble ámbito, dentro de su área de distribución -in situ-, y fuera de la misma -ex situ- siendo fundamental la contribución de centros como los BIOPARC en el mantenimiento coordinado de cría controlada científicamente.

De la mano de la Fundación BIOPARC, el parque valenciano tiene un papel destacado en el Programa europeo de preservación del elefante africano de sabana (Loxodonta africana). El objetivo es evitar su desaparición afianzando una población “de reserva” bajo cuidado humano con un grupo suficiente de individuos, sanos y con la conveniente diversidad genética para asegurar su viabilidad a largo plazo, que puede ser vital en el futuro. El nacimiento dentro de este programa de dos crías, Makena y Malik de tres y dos años respectivamente, significan la esperanza para su especie. Este terrible suceso no disminuye nuestro empeño y entusiasmo en el compromiso por salvar de la extinción a los elefantes, el animal terrestre más grande que existe y estas dos preciosas y joviales crías son, ahora más que nunca, el mejor acicate para continuar.