El Mercado Central de Valencia cumple 100 años convertido en mucho más que un espacio comercial. Un siglo después de su inauguración en 1928, el emblemático edificio modernista sigue siendo uno de los grandes símbolos de la ciudad, un referente de producto fresco y de proximidad, y un punto de encuentro que forma parte de la memoria colectiva de generaciones de valencianos.
Con motivo de este centenario, Ágora de 7teleValencia ha celebrado un programa especial que ha reunido a algunos de los protagonistas que han contribuido a escribir la historia reciente del mercado. Entre ellos, el actual equipo directivo, antiguos presidentes de la Asociación de Vendedores y personas que han vivido el mercado desde dentro, incluso literalmente, como es el caso de Pepe Bonancía, quien nació y creció en las dependencias del propio edificio.
Durante el encuentro se repasaron recuerdos, anécdotas y momentos históricos que han marcado la evolución de un mercado que ha sabido adaptarse a los cambios sin perder su esencia.
Un siglo ligado a la historia de Valencia
La historia del Mercado Central corre paralela a la de Valencia. Sus pasillos han sido testigos de algunos de los acontecimientos más importantes vividos por la ciudad durante el último siglo. Desde los años de la Guerra Civil y la posguerra hasta la riada de 1957, pasando por la pantanada de Tous o la reciente pandemia de la COVID-19.
Mercedes Ortiz, una de las personas que mejor conoce la evolución reciente del mercado, recordó cómo vivió la riada de 1957 y cómo los vendedores continuaron trabajando para garantizar el abastecimiento de la población pese a las dificultades. También evocó la solidaridad mostrada durante la pantanada de Tous, cuando el mercado volvió a convertirse en un punto clave para ayudar a quienes más lo necesitaban.
A lo largo de estas décadas, miles de vendedores han levantado diariamente sus persianas antes del amanecer para mantener viva una actividad que va mucho más allá de la compraventa de alimentos.

La autogestión que cambió el rumbo del mercado
Uno de los hitos más destacados en la historia reciente del Mercado Central fue la creación de la Asociación de Vendedores y la implantación del modelo de autogestión.
Los participantes coincidieron en señalar el papel decisivo de Vicenta Lloris, considerada una figura clave para entender la transformación del mercado durante las últimas décadas.
Gracias a su liderazgo se impulsó una nueva forma de gestión que permitió a los propios vendedores asumir decisiones relacionadas con la promoción, la limpieza, la seguridad y el funcionamiento diario del recinto.
Según destacaron los asistentes, aquella apuesta permitió modernizar el mercado y sentar las bases de su consolidación como uno de los referentes europeos en mercados municipales.

La gran rehabilitación y la modernización
Otra de las etapas fundamentales fue la liderada por Vicente Jimeno, quien asumió la responsabilidad de dirigir el mercado durante la gran rehabilitación integral del edificio.
Las obras permitieron recuperar espacios emblemáticos como el sótano, restaurar elementos arquitectónicos de gran valor patrimonial y adaptar las instalaciones a las necesidades del siglo XXI.
Los participantes recordaron la complejidad de gestionar una actuación de semejante magnitud sin interrumpir completamente la actividad comercial, un desafío que exigió años de trabajo, negociación y coordinación entre administraciones y vendedores.
El resultado fue la recuperación de uno de los edificios modernistas más importantes de España, declarado monumento histórico-artístico y convertido hoy en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.

El papel esencial durante la pandemia
Uno de los momentos más emotivos del programa llegó al recordar la pandemia.
La actual presidenta de la Asociación de Vendedores, Merche Puchades, rememoró cómo el mercado permaneció abierto durante los meses más duros de la crisis sanitaria para garantizar el suministro de alimentos a la población.
Los vendedores organizaron sistemas de reparto a domicilio, ampliaron la atención telefónica y colaboraron entre ellos para atender la creciente demanda de clientes que no podían salir de sus casas.
Aquellos meses pusieron de manifiesto, una vez más, la capacidad de adaptación y el compromiso de los comerciantes con la ciudad.
Un mercado para los valencianos
Aunque el Mercado Central se ha consolidado como una visita obligada para miles de turistas cada año, los representantes del sector insistieron en que su principal razón de ser sigue siendo la clientela valenciana.
Los vendedores defienden un modelo basado en la calidad, el producto fresco, la proximidad y el trato personalizado. Valores que consideran plenamente vigentes en un contexto en el que cada vez más consumidores buscan una alimentación saludable y sostenible.
Además, destacan que el mercado representa un ejemplo de economía de proximidad, donde la actividad comercial genera riqueza que permanece en el territorio y contribuye al mantenimiento del tejido económico local.

Los retos de los próximos 100 años
Mirando al futuro, los participantes coincidieron en que el principal desafío será conectar con las nuevas generaciones y transmitirles la importancia de una alimentación basada en productos frescos y de calidad.
También consideran fundamental seguir adaptándose a los cambios tecnológicos y sociales sin renunciar a los valores que han definido al mercado durante el último siglo.
Para Pepe Bonancía, que pasó su infancia jugando entre los puestos y las galerías del edificio, el deseo es sencillo: que el mercado continúe siendo lo que siempre ha sido.
Por su parte, Puchades expresó un anhelo compartido por muchos vendedores: que dentro de otros cien años siga habiendo familias que puedan decir a sus hijos y nietos que compran en el mismo mercado donde ya lo hacían generaciones anteriores.
En definitiva, ese es el deseo que resume la esencia del Mercado Central de Valencia: un espacio que ha sabido evolucionar con los tiempos sin dejar de ser parte fundamental de la vida cotidiana de la ciudad.













