Este fin de semana, la Fórmula 1 vuelve a las calles españolas. Madrid acoge por primera vez el Gran Premio de España en el Madring, un trazado que devuelve al calendario la imagen de los monoplazas atravesando una ciudad.
No es, sin embargo, la primera vez que España apuesta por llevar el Gran Circo a un circuito urbano. Antes de Madrid estuvo Valencia.
Entre 2008 y 2012, la capital valenciana acogió cinco ediciones del Gran Premio de Europa en un circuito construido alrededor de la zona portuaria. Durante aquellos años, Valencia se convirtió durante un fin de semana al año en uno de los centros mundiales del automovilismo.
Miles de aficionados llenaban las gradas y las calles próximas al trazado. Por el circuito pasaron algunos de los grandes nombres de aquella época como Michael Schumacher, Kimi Räikkönen, Sebastian Vettel o Fernando Alonso, mientras la ciudad disfrutaba de una enorme exposición internacional.
De la fiesta de la Fórmula 1 a una factura millonaria
La llegada de la Fórmula 1 a Valencia se presentó como una gran oportunidad para la ciudad y para la Comunitat Valenciana. El proyecto llegó a defenderse como una infraestructura que no supondría coste para los ciudadanos. La realidad económica terminó siendo muy diferente.
El coste acumulado de la Fórmula 1 en Valencia se situó en torno a los 300 millones de euros si se tienen en cuenta el canon de las carreras, la construcción del circuito y otros gastos asociados a la organización.

Una parte fundamental de la factura estuvo relacionada con Valmor Sports, la sociedad creada para organizar el Gran Premio. Cuando la empresa dejó de poder hacer frente a sus obligaciones, la Generalitat acabó asumiendo su deuda tras adquirirla por un euro a través de Circuito del Motor. La operación implicó hacerse cargo de un pasivo que superaba los 30 millones de euros.
La polémica llegó incluso a los tribunales. La investigación sobre la construcción y organización del circuito generó varias causas judiciales y, aunque algunas de ellas fueron archivadas, el proyecto quedó convertido en uno de los ejemplos más recordados del elevado coste de los grandes eventos impulsados durante aquella etapa.
Una deuda que todavía no ha desaparecido
El Gran Premio terminó en Valencia en 2012. La deuda, sin embargo, continuó. Catorce años después de la última carrera, las obligaciones económicas relacionadas con el antiguo circuito siguen formando parte de las cuentas pendientes entre las administraciones valencianas.
La cifra ha ido cambiando con los años y también la fórmula para resolverla. En la actualidad, el desarrollo urbanístico previsto para los antiguos terrenos del circuito contempla que una parte de las cantidades pendientes se compense mediante suelo y aprovechamientos urbanísticos. Según la información publicada recientemente, la deuda pendiente con la Generalitat se sitúa en torno a los 42-45 millones de euros, aunque no toda esa cantidad es directamente repercutible al futuro urbanizador.
Es decir, la Fórmula 1 desapareció del calendario de Valencia hace más de una década, pero su factura todavía no está completamente cerrada.
Y todavía quedan huellas del circuito
También queda la parte física. El antiguo trazado del Gran Premio de Europa ya no es el escenario de aquel espectáculo que cada verano reunía a los mejores pilotos del mundo. Buena parte de las instalaciones desaparecieron o fueron reutilizadas, mientras que el entorno ha sufrido una profunda transformación.
Sin embargo, quien recorra hoy la zona todavía puede encontrar elementos que recuerdan al circuito que existió allí. El asfalto, determinadas estructuras y diferentes elementos vinculados a las antiguas instalaciones forman parte de un paisaje que contrasta con las imágenes de hace apenas 14 años.

La transformación será todavía mayor en los próximos años. El espacio que ocupaba el antiguo circuito está incluido en el desarrollo urbanístico del PAI del Grao, que contempla la construcción de un nuevo barrio con miles de viviendas.
El antiguo circuito, por tanto, tiene los días contados como vestigio de la Fórmula 1. Lo que fue durante cinco años un escaparate internacional acabará integrado en una nueva zona residencial de València.
Madrid estrena su circuito urbano
El Madring llega con una propuesta diferente y con un contrato que contempla la celebración del Gran Premio de España en Madrid durante los próximos años. La comparación con Valencia es inevitable.
Madrid tiene ahora la oportunidad de comprobar los beneficios de convertir una ciudad en escenario de la Fórmula 1: turismo, actividad económica, repercusión internacional y miles de aficionados.
Pero Valencia también ofrece la otra cara de la experiencia: qué ocurre cuando se termina el Gran Premio, qué sucede con las infraestructuras construidas específicamente para la carrera y, sobre todo, quién acaba asumiendo la factura cuando el proyecto deja de ser rentable.

Este fin de semana Madrid vivirá la parte más espectacular de la Fórmula 1. En Valencia, mientras tanto, todavía queda parte de la otra historia. La de los terrenos, las estructuras, las cuentas pendientes y las huellas de un circuito que durante cinco años convirtió el puerto valenciano en uno de los escenarios más reconocibles del Mundial.















