El Pleno extraordinario del Ayuntamiento de València aprueba este viernes el desarrollo urbanístico de Benimaclet, que contempla 403 viviendas protegidas y cerca de 300 dotacionales destinadas al alquiler asequible para jóvenes menores de 45 años. El proyecto reserva además cerca de 70.000 metros cuadrados de zonas verdes y otros 32.000 metros cuadrados para equipamientos públicos educativos, deportivos y otros servicios para el barrio.
La propuesta llega al Pleno después de recibir el visto bueno de la Comisión de Urbanismo el pasado miércoles, con los votos favorables de PP y Vox y el rechazo de los grupos de la oposición. La actuación constituye uno de los principales desarrollos urbanísticos pendientes en la ciudad y busca combinar la creación de nueva vivienda con la dotación de espacios públicos en el entorno de Benimaclet.
El planeamiento prevé la construcción de 1.345 viviendas en total, de las que 403 serán de protección pública. A estas se suman cerca de 300 viviendas dotacionales, que se ubicarán en suelo público y estarán destinadas específicamente al alquiler asequible para jóvenes menores de 45 años. En conjunto, la actuación reserva suelo para alrededor de 700 viviendas de carácter público, protegido o dotacional.
La edificabilidad residencial prevista asciende a 38.748 metros cuadrados de techo, distribuidos en siete parcelas de distintas manzanas del nuevo desarrollo. Los edificios contemplados en estas parcelas tendrán una altura prevista de ocho plantas, según la última propuesta municipal, que configura una ordenación residencial acompañada de espacios libres y equipamientos.
La iniciativa se enmarca en un contexto marcado por las dificultades de acceso a la vivienda en València, especialmente para los jóvenes. La combinación de vivienda protegida y alquiler asequible pretende ampliar las alternativas residenciales, aunque su impacto dependerá del desarrollo efectivo del planeamiento y de los plazos de ejecución de las futuras promociones.
Un gran corredor verde para conectar Benimaclet con la huerta
Uno de los principales elementos del proyecto es la reserva de cerca de 70.000 metros cuadrados de zonas verdes, que se complementarán con aproximadamente 32.000 metros cuadrados destinados a dotaciones públicas. Estos espacios podrán albergar usos educativos, deportivos y otros servicios destinados a atender las necesidades del barrio.
El diseño busca organizar el crecimiento urbanístico de Benimaclet sin limitarlo a la construcción de nuevas viviendas. La creación de espacios libres y equipamientos permitirá configurar nuevas áreas de convivencia y actividad vecinal, al tiempo que se plantea una transición entre el tejido urbano consolidado y los terrenos próximos a la huerta valenciana.
Este viernes desbloquearemos definitivamente el PAI de Benimaclet tras 20 años de espera.
👉🏻 1.345 nuevas viviendas
👉🏻 Más de 700 públicas
👉🏻 70.000 m² de zonas verdes
👉🏻 32.000 m² de equipamientos públicos
👉🏻 5.000 m² de huertos urbanos
👉🏻 Depósito de tormentas de más de 7.000 m³Seguimos.
— María José Catalá (@mjosecatala) October 20, 2026
En las anteriores presentaciones del proyecto, el Ayuntamiento ya había destacado la creación de un gran espacio verde central de unos 30.000 metros cuadrados, así como la recuperación y mejora de itinerarios tradicionales y la incorporación de propuestas vecinales, entre ellas los huertos urbanos. El planteamiento también ha contemplado espacios para actividades culturales y recreativas, con el objetivo de que las zonas verdes tengan un uso cotidiano más allá del tránsito peatonal.
Un proyecto urbanístico que acumula décadas de retraso
El desarrollo de Benimaclet es uno de los asuntos urbanísticos que más tiempo lleva pendiente en València. Sus antecedentes se remontan al planeamiento general de finales de los años ochenta y a la aprobación de una primera propuesta de actuación en los años noventa. Sin embargo, los problemas administrativos, los litigios relacionados con los terrenos y la crisis inmobiliaria contribuyeron a prolongar la paralización del proyecto durante décadas.

La propuesta actual ha experimentado distintas modificaciones respecto a los planteamientos anteriores. En 2024, el Ayuntamiento presentó una ordenación que mantenía las 1.345 viviendas previstas, con más de 400 protegidas, y situaba un gran parque central como pieza fundamental para articular el desarrollo. En abril de 2025, el consistorio impulsó el trámite de información pública del PAI, abriendo una nueva fase de su tramitación administrativa.
Pese a estos avances, el proyecto ha estado acompañado de discrepancias sobre el modelo de crecimiento del barrio, el volumen de nuevas edificaciones, la preservación de la huerta y el peso de los usos públicos. Las asociaciones vecinales han defendido históricamente una mayor integración entre el núcleo urbano y el entorno agrícola, así como más espacios libres y una planificación que responda a las necesidades de los residentes.
La reparcelación será el siguiente paso antes de ejecutar las obras
Tras la aprobación plenaria, el procedimiento deberá avanzar hacia la fase de reparcelación, un trámite necesario para concretar cómo se distribuyen las parcelas resultantes y qué cargas de urbanización corresponden a cada parte implicada. Este proceso permitirá definir con mayor precisión la configuración del suelo sobre el que se desarrollarán las futuras edificaciones y los espacios públicos.
El planeamiento contempla, asimismo, la posibilidad de ejecutar de forma simultánea las obras de urbanización y las de edificación, siempre que se cumplan los requisitos legales y técnicos aplicables. No obstante, la ocupación de las viviendas estará condicionada a la recepción de las obras de urbanización, por lo que la autorización para construir no supondrá que los nuevos inmuebles puedan ocuparse inmediatamente.
La aprobación del PAI supondrá así un avance administrativo relevante para desbloquear uno de los grandes desarrollos pendientes de València. A partir de ese momento, el calendario efectivo dependerá de los siguientes trámites urbanísticos y de la ejecución de las infraestructuras necesarias para convertir los terrenos en un nuevo ámbito residencial dotado de servicios y zonas verdes.













