La Policía Nacional mantiene abierta una investigación para esclarecer las circunstancias que rodean la muerte de un niño de 9 años ocurrida durante la madrugada del día de Navidad en el municipio de Sagunto tras precipitarse desde un séptimo piso.
El fallecimiento se produjo en el domicilio de los abuelos paternos del niño, donde se encontraba pasando las vacaciones navideñas junto a su padre, con quien debía pasar la primera parte de las vacaciones escolares. En la vivienda convivían también los abuelos, la pareja del progenitor y una hermanastra del niño, de edad similar.
La jornada de Nochebuena transcurrió con normalidad. La familia cenó junta y el niño se fue a dormir como cualquier otro día, aparentemente ilusionado por la celebración de la Navidad y la llegada de los regalos. No se había detectado previamente ninguna situación de conflicto familiar ni problemas relevantes en el ámbito escolar, según los primeros testimonios recabados.
Fue de madrugada cuando los adultos se percataron de que el menor no se encontraba en su habitación. Tras una primera búsqueda por la vivienda y ante la creciente preocupación, se alertó a los servicios de emergencias. Poco después, los familiares localizaron al niño sin vida y solicitaron asistencia médica urgente, aunque ya no se pudo hacer nada por salvarle.
Investigación en marcha para esclarecer los hechos
Hasta el domicilio se desplazaron patrullas de la Policía Local y de la Policía Nacional, así como personal sanitario y un médico forense. Tras constatar el fallecimiento, se activó el protocolo judicial y se procedió al levantamiento del cuerpo, que fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Valencia para la práctica de la autopsia.
Los primeros resultados forenses apuntan a una muerte de carácter no accidental, sin indicios de intervención de terceras personas. Aun así, los especialistas han solicitado pruebas complementarias para completar el informe y descartar cualquier otra hipótesis.
Paralelamente, agentes de la Policía Científica realizaron una inspección detallada de la vivienda para recabar evidencias que ayuden a reconstruir lo ocurrido en las horas previas al suceso. Desde el primer momento, la Policía Nacional, en coordinación con la Policía Local y la autoridad judicial, inició una investigación para determinar qué pudo llevar al niño a perder la vida.
Las primeras actuaciones policiales permitieron descartar indicios de criminalidad externa. No obstante, el caso no se ha cerrado y continúa bajo la supervisión de unidades especializadas, que tratan de determinar si el niño pudo estar sufriendo algún tipo de acoso, presión psicológica o si alguien pudo haber influido en su conducta, tanto en su entorno cercano como a través de medios digitales.
El papel del entorno digital
Uno de los aspectos clave de la investigación se centra ahora en el análisis del entorno digital del menor. El caso ha sido asumido por el Grupo de Menores (GRUME) de la Policía Nacional, que estudia si el niño pudo haber sido víctima de acoso escolar, ciberacoso o de algún tipo de influencia negativa a través de redes sociales, videojuegos online o plataformas de mensajería.
Los investigadores están analizando el contenido del teléfono móvil del menor, así como sus perfiles en juegos y aplicaciones digitales. El objetivo es detectar posibles mensajes, conversaciones o dinámicas que pudieran haber afectado a su estado emocional.
Los suicidios infantiles, especialmente en menores de 10 años, son estadísticamente muy poco frecuentes. Sin embargo, distintos estudios y datos oficiales alertan de un aumento de conductas autolíticas en menores y adolescentes en los últimos años, especialmente tras la pandemia. Este contexto ha llevado a las fuerzas de seguridad a extremar la prudencia y a no descartar ninguna línea de investigación.
La investigación continúa abierta y será el juzgado quien determine, una vez finalizadas las diligencias, las conclusiones definitivas sobre este trágico suceso que ha conmocionado a la sociedad valenciana.










