Cada mes de junio se repite la misma escena en miles de hogares valencianos: padres mirando calendarios, cuadrando vacaciones imposibles y haciendo números para intentar cubrir casi dos meses y medio sin colegio. Porque mientras para los niños las vacaciones escolares significan playa, piscina y juegos, para muchas familias el verano se ha convertido en un auténtico rompecabezas económico y logístico.
La pregunta parece sencilla: «¿Qué hacemos con los niños desde que acaba el curso hasta septiembre?». Sin embargo, la respuesta puede costar cientos o incluso miles de euros y basta con hablar con cualquier grupo de padres para comprobar su preocupación.
Entre escuelas de verano, campus deportivos, comedores, aulas matinales, guarderías o cuidadores particulares, las cifras empiezan a acumularse rápidamente. Algunas familias aseguran gastar más de 200 euros por semana y niño, mientras que otras superan fácilmente los 1.000 euros si necesitan cubrir un mes entero y las jornadas incluyen características especiales.
De 200 a 2.000 euros el gasto medio por hijo
Uno de los grandes problemas es que la oferta pública apenas cubre alrededor del 30% de la demanda real. Eso obliga a miles de familias a buscar alternativas privadas o improvisar soluciones cada semana. Y en una ciudad donde cada vez proliferan más campus premium, actividades bilingües y programas especializados, las diferencias económicas entre hogares son cada vez más visibles.
Según el informe ‘Campamentos de verano en España’ elaborado por EAE Business School en 2025, el gasto medio por hijo en los meses de vacaciones oscila entre los 200 y los 2.000 euros representando alrededor del 2,5% del presupuesto anual familiar. Además, siete de cada diez hogares reconocen tener que recortar en vacaciones u otros gastos para poder asumir este desembolso.
Las opciones municipales siguen siendo las más asequibles
En Valencia, las opciones para cubrir el verano son infinitas: escuelas municipales, campus deportivos, cursos de idiomas, actividades temáticas, guarderías o cuidadores particulares. El problema es que llenar prácticamente todo el calendario vacacional puede convertirse en una auténtica sangría económica.

En cambio, los programas de colegios privados elevan notablemente el presupuesto. El campus de un centro bilingüe del área metropolitana incluye modalidades en inglés, deportes y campus especializados desde bebés hasta los 16 años con precios que arrancan en 195 euros semanales para infantil y alcanzan los 1.065 euros en cinco semanas para campus de tenis y pádel en horario completo.
Además, cuando las familias necesitan cubrir gran parte del verano por falta de vacaciones laborales, las cifras se disparan rápidamente. Los campus de colegios concertados o privados alcanzan fácilmente entre los 800 y 1.000 euros por cinco semanas de actividades. Asimismo, en algunos centros concertados que ofrecen cobertura total del verano, incluyendo agosto y los primeros días de septiembre, el coste puede acercarse a los 1.500 euros por niño incluyendo comedor, aula matinal y ampliaciones horarias.
Los espacios de ocio también entran en la batalla del verano
La necesidad de conciliación ha hecho que grandes espacios de ocio valencianos entren también en el mercado de las escuelas estivales. Bioparc Valencia organiza este verano ‘Expedición África’, una escuela temática con actividades relacionadas con criaturas legendarias y naturaleza. El programa incluye semanas completas durante julio por 260 euros y un ‘Club Natura’ específico en junio por 165 euros. La propuesta combina talleres y actividades relacionadas con animales y medioambiente.
Oceanogràfic, por su parte, impulsa también una escuela de verano centrada en ciencia y exploración. El programa combina actividades en el acuario, el Museo de las Ciencias, el Hemisfèric, CaixaForum y el Palau de les Arts. Cada turno semanal cuesta 280 euros e incluye comidas, almuerzos, meriendas, actividades y material.
En ambos casos se trata de propuestas más educativas y experienciales, aunque con precios superiores a muchas escuelas tradicionales.
Guarderías, canguros y abuelos: las otras soluciones del verano
No todas las familias pueden asumir campamentos, cursos de idiomas o escuelas de actividades deportivas durante más de dos meses seguidos. Por eso, muchas optan por combinar varias alternativas.

En los testimonios recogidos aparece la opción de las guarderías por unos 450-500 euros mensuales, algunas sí incluyen el comedor aunque otras deben abonarlo aparte; o escuelas de verano en localidades costeras por 440 euros al mes o cuidadoras particulares que cobran entre 10-12 euros la hora.
No obstante, la gran red de apoyo del verano sigue siendo otra: los abuelos. El informe de EAE Business School señala que siete de cada diez familias recurren a ellos como la principal solución para cuidar de los menores durante las vacaciones escolares. Y no solo eso, más de 22.000 personas solicitan excedencias laborales cada verano para poder atender a sus hijos, siendo el 90% mujeres.
¿Y qué sucede cuando hay más de un niño en casa?
La situación cambia muchísimo cuando hablamos de familias con dos o tres hijos. Lo que para una familia con un solo menor ya supone un esfuerzo importante, en hogares numerosos puede convertirse directamente en uno de los mayores gastos del año.
Tomando como referencia las escuelas de verano analizadas de centros municipales o concertados, una familia con dos hijos puede gastar fácilmente entre 800 y 1.100 euros para cubrir el mes de julio. Y aunque en muchos centros aplican rebajas por hermanos o familia numerosa de alrededor del 10%, la cifra queda lejos de reducir considerablemente la cifra total de coste.
En cuanto a los colegios privados, la diferencia todavía es mayor. Algunos campus de verano superan los 1.000 euros por menor para cinco semanas en disciplinas como tenis o pádel. Una familia con dos hijos en este tipo de programas podría asumir cifras por encima de los 2.000 euros.














