La vitamina D es importante para frenar el coronavirus.
La vitamina D es importante para frenar el coronavirus.

En estos tiempos de coronavirus, la vitamina D ayuda a reducir la carga viral de los contagiados. Sin embargo, a pesar de las restricciones de movilidad, no salir a la calle también conlleva un riesgo. En este caso, no sintetizamos suficiente vitamina D en nuestro cuerpo por falta de exposición solar.

Por ello, el profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), José María Benlloch, explica la importancia de contar con inmunomoduladores como la vitamina D. “Podrían tener el mismo efecto que los antivirales directos. Ayudaría a disminuir rápidamente la carga viral de todos los infectados; pararía la cadena de contagios; y, por tanto, disminuiría el pico de la segunda ola», declara.

«El Dr. José Manuel Quesada, del Hospital Reina Sofía de Córdoba, ya ha realizado un ensayo clínico piloto con la vitamina D muy esperanzador en este sentido. Podría ser muy conveniente elevar los niveles de este nutriente de toda la población, ya que curiosamente un porcentaje importante de la población española tiene carencia de dicha vitamina», concluye Benlloch.

¿Por qué es tan importante?

La forma activa de la vitamina D ejerce diversas funciones en el cuerpo. Por ejemplo, el mantenimiento de la salud ósea, el crecimiento celular o la regulación del sistema inmune y cardiovascular.

Siempre se ha dicho que el calcio fortalece los huesos. Sin embargo, esto no sería posible sin los superpoderes de la vitamina D. Esta se encarga de absorber el calcio y fijarlo a huesos y dientes. Por ello, cuando hablamos de salud ósea, este nutriente esencial para nuestro organismo.

Además, la falta de vitamina D se asocia con una mayor susceptibilidad a tener infecciones y enfermedades autoinmunes. A nivel celular, también estimula levemente la eritropoyesis, es decir, la formación de glóbulos rojos.

¿Cómo aumentar la vitamina D de nuestro cuerpo?

Para adquirir dicha vitamina se debe recurrir a la luz solar (10-15 min/día), alimentos determinados o suplementos vitamínicos. Entre los alimentos se recomienda el aceite de pescado, huevos y lácteos. También puede recurrirse a alimentos enriquecidos con D2 o D3 como algunos cereales o productos lácteos.