roscón de reyes

La Navidad llega a su fin pero no sin antes deleitarnos con el tradicional roscón de Reyes, un dulce típico que se consume en la mayoría de hogares de España además de otros países de Sur América y que presenta variedades en el caso de Portugal y Francia.

Su origen data del siglo II a.C., concretamente de la celebración pagana de los ‘Saturnales’. Esto era un período de fiesta en el que los esclavos no tenían que trabajar para celebrar la finalización de los días más oscuros del año y donde elaboraban una torta dulce. A dicha torta, cocinada a base de miel, se le introducían frutos secos, higos y dátiles hasta que cinco siglos después se le añadió un haba. Esta era considerada un signo de prosperidad y fertilidad, dos atributos que se le auguraban a la persona que le tocaba.

Aunque esta costumbre se perdió en muchos países tras el asentamiento del cristianismo y la consiguiente eliminación de la mayoría de fiestas paganas, lugares como Francia continuaron con esta tradición que se asentó entre la realeza y aristocracia donde pasó a denominarse la celebración de «le Roi de la fave» (el Rey del haba).

No fue hasta el siglo XVIII cuando al roscón se le incorporó una sorpresa material en su interior, una costumbre que introdujo el cocinero del rey de Francia para divertir al pequeño Luis XV. Dicho objetivo comenzó a obtener más popularidad que el haba ya que todo el mundo quería este regalo que terminó por desbancar a la legumbre hasta que adquirió un significado negativo.

En España la tradición del roscón llegó con el rey Felipe V, el primer Borbón que gobernó en nuestro país, al traer algunas de sus costumbres francesas. Sin embargo, no fue hasta mediados del siglo XIX cuando comenzó a hablarse del «rey de la fiesta», aquel al que le tocaba el premio del postre, y «el tonto del haba» (origen del insulto «tontolaba»), quien debía abonar el coste del roscón.

Finalmente, para mantenerse esta tradición de origen pagana se fijó una fecha religiosa en la que pudiese comerse este dulce. Dada su denominación popular como «roscón de Reyes» o «rosca de Reyes» se optó por comercializarse el 6 de enero para celebrar la llegada de los Reyes Magos a Belén.