El Teatro Principal de València ha cerrado sus puertas de manera indefinida a partir de este martes. La decisión, anunciada en rueda de prensa por el presidente de la Diputación de València, Vicent Mompó, responde a un informe técnico recibido en la tarde del lunes que advierte de graves deficiencias en materia de evacuación y protección, incumpliendo la normativa actual y dejando patente que el sistema de seguridad está totalmente obsoleto para un recinto de estas características.
El recinto, inaugurado en 1832 y propiedad de la corporación provincial, no puede garantizar en la actualidad una evacuación segura para los 1.200 espectadores que asisten a cada sesión en caso de emergencia.
Aunque los responsables han querido matizar que no existe riesgo de colapso ni daños estructurales graves, la falta de mantenimiento continuado durante años ha obligado a tomar una medida drástica. Durante la comparecencia, Mompó subrayó que la cultura es una prioridad pero la seguridad es una obligación, señalando que no se van a asumir riesgos innecesarios bajo ninguna circunstancia.
Proyecto de rehabilitación en marcha
El proyecto de rehabilitación integral diseñado para el edificio prevé una inversión de 29 millones de euros, para adaptarlo a los estándares del siglo XXI y garantizar tanto la accesibilidad como la seguridad estructural. Estos trabajos se prolongarán previsiblemente a lo largo de cuatro años.
Para hacer frente a esta costosa intervención, la Diputación ha apelado directamente a la implicación de la Conselleria de Cultura, con la que se comparte la gestión del inmueble, para asumir de forma conjunta los costes y plazos necesarios.

El cierre repentino de las instalaciones deja por el momento en el aire un total las obras para esta temporada que el Institut Valencià de Cultura había anunciado esta misma semana, y que iban a representarse entre el Teatro Principal y el Rialto.
Ante este escenario imprevisto, tanto la Diputación como la Generalitat ya se encuentran trabajando de forma coordinada para reubicar las funciones programadas en otros espacios públicos de la ciudad, buscando minimizar al máximo el impacto negativo en la agenda cultural valenciana y asegurar que las compañías afectadas tengan una alternativa viable.












