
La Policía Nacional ha detenido en el centro de València a un hombre acusado de extorsión, lesiones y un delito contra la salud pública tras agredir a una mujer y obligarla presuntamente a vender droga.
La investigación comenzó después de que los agentes tuvieran conocimiento de una agresión física contra una mujer con trastorno por consumo de sustancias. La víctima aseguró que el detenido la forzaba a transportar estupefacientes y encargarse de su venta.
Según el testimonio de la mujer, al negarse a continuar con esta actividad, el agresor le propinó un puñetazo, la empujó por las escaleras y le provocó una fractura en la nariz Las actuaciones policiales permitieron además descubrir que el sospechoso podría estar extorsionando a otras personas en situaciones similares.
Droga y dinero intervenidos
Tras su detención, los agentes realizaron un registro en la vivienda que había ocupado durante los últimos meses. En el interior localizaron más de siete gramos de cocaína distribuidos en más de 30 papelinas, así como cerca de 1.000 euros en efectivo. El detenido ha pasado a disposición judicial como presunto autor de los delitos de extorsión, lesiones y contra la salud pública.
La Guardia Civil libera a 80 personas en condiciones de semi esclavitud
Por otro lado, hace unos días la Guardia Civil destapó una organización criminal asentada en la provincia de Castellón dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación laboral. Los agentes liberaron a 80 personas en situación de extrema vulnerabilidad que malvivían hacinadas en zulos, en muchos casos sin agua ni luz. Han sido detenidas siete personas a las que se les atribuye todo el proceso de explotación laboral, desde su captación en países extranjeros con falsas ofertas de empleo con buenas condiciones laborales, hasta su explotación en nuestro país en trabajos en el sector agrícola, alcanzando la semi esclavitud.

Las víctimas, en su mayoría hombres en situación de vulnerabilidad económica, eran principalmente de origen nepalí, pakistaní, senegalés o países árabes. Eran captadas en sus propios países mediante falsas ofertas de empleo difundidas a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería y contactos personales. Les prometían condiciones laborales atractivas en España, con salarios dignos, alojamiento y manutención.












