El centro de Valencia se prepara para vivir un Halloween muy diferente al de otros años. La amenaza de posibles saqueos y actos vandálicos convocados para este sábado, 31 de octubre, ha llevado a numerosos comercios a reforzar la seguridad de sus establecimientos. Algunos ya han comenzado a cubrir sus escaparates con tablones de madera, mientras otros estudian instalar rejas, apuntalar persianas o contratar vigilancia privada.
La preocupación se concentra especialmente en las principales calles comerciales como Colón, Xàtiva, el paseo de Ruzafa y sus alrededores. La convocatoria difundida a través de grupos de mensajería bajo el nombre de ‘Blocus Vlc’ ha generado inquietud entre los comerciantes, que temen que puedan repetirse escenas de destrozos y saqueos como las registradas recientemente en otras ciudades.
Aunque hoy la Guardia Civil ha detenido en Picanya al presunto fundador e impulsor del movimiento en España, la preocupación no ha desaparecido. Ayer también la Policía Nacional detuvo al presunto creador de los grupos de Valencia, un adolescente de 17 años de origen senegalés que ya ha sido trasladado a un centro de menores.
Miedo a los destrozos y a las pérdidas económicas
La imagen de algunas calles del centro de Valencia ya empieza a reflejar la preocupación de los comerciantes. Para Isabel Cosme, empresaria del centro y cofundadora de la marca BLACKCAPE, la situación está provocando «muchísimo temor y rabia un poco contenida». Cosme reconoce que los establecimientos están intentando protegerse con los medios a su alcance, aunque existe una sensación de desamparo ante lo que pueda ocurrir.
La empresaria subraya que el perjuicio económico existe incluso antes de que se produzca cualquier incidente. «Aunque no ocurriera nada el coste ya está, el mal ya está hecho solamente con el aviso y gracias que no pase nada», lamenta.
Además, la preocupación de los comerciantes no se limita al valor de la mercancía que pueda desaparecer o a los posibles daños materiales. También temen las consecuencias que tendría mantener un establecimiento cerrado durante varios días para reparar los desperfectos y recuperar la actividad.
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«Una empresa puede tener más o menos fondo, más o menos poder de reacción, pero nunca un seguro te va a pagar realmente los daños reales o el lucro cesante», advierte Cosme. La empresaria recuerda que el cierre de un negocio mientras se solucionan los daños también supone pérdidas económicas.
La incertidumbre es compartida por otros establecimientos. Irene Botella, de ANBE Valencia en la calle Cirilo Amorós, reconoce que no saben cómo evolucionará la situación ni qué zonas podrían verse afectadas. «Hay incertidumbre, realmente no sabemos cómo va a ser, cuánta gente realmente va a salir a la calle y cómo va a afectar o por qué zonas van a ir. Entonces hay miedo», señala.
En su caso, por el momento han decidido mantener abierto el establecimiento, aunque con la intención de reaccionar si se producen incidentes. «Si veo que hay jaleo, que hay disturbios, obviamente voy a bajar la persiana porque no quiero que le pase nada a la tienda y quiero que esté protegida», explica.
Botella reconoce que una de las principales preocupaciones es no saber cómo actuar ante un posible ataque: «Es el miedo de que rompan todo, se lo lleven y el miedo de después de eso ¿qué haces?, ¿cómo lo afrontas al día siguiente?, ¿cómo lo arreglas?».
Los comerciantes reciben recomendaciones para actuar ante posibles disturbios
Ante la situación, la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico de Valencia ha distribuido una guía con recomendaciones para sus asociados. El documento insiste en que la prioridad debe ser proteger a las personas y evitar cualquier enfrentamiento.
«Lo primero sois las personas. Un escaparate se repara y la mercancía se repone, una persona herida, no», recuerda la asociación. Entre las indicaciones figura cerrar las puertas y bajar las persianas si se aproxima un grupo violento, además de mantener a trabajadores y clientes alejados de los escaparates.

También se recomienda llamar al 112, facilitar la dirección exacta del establecimiento y no enfrentarse a los posibles alborotadores ni salir a grabar los incidentes.
La asociación plantea igualmente que cada responsable valore si mantiene abierto su negocio durante la jornada del sábado. La decisión de cerrar o modificar el horario corresponde a cada establecimiento, pero se insiste en que nadie debe sentirse obligado a trabajar si considera que no existen garantías suficientes de seguridad.
En caso de que se produzcan daños, los comerciantes deberán fotografiar el estado del local antes de manipular nada, presentar la correspondiente denuncia y comunicarlo a su compañía aseguradora.
Refuerzo policial y una Junta de Seguridad antes de Halloween
El Ayuntamiento de Valencia también trabaja en la prevención de posibles incidentes. El concejal y portavoz del equipo de gobierno, Juan Carlos Caballero, ha confirmado que «se está trabajando desde la Policía Local y la Policía Nacional para incrementar más efectivos y todas las medidas que se han de tomar para evitar que pueda pasar algo».
Caballero ha trasladado además la preocupación del gobierno municipal ante la convocatoria y ha reclamado colaboración institucional para evitar altercados. «Desde luego la alcaldesa tiene mucha preocupación en este tema», ha señalado.
La Policía Local también ha trasladado recomendaciones específicas a los establecimientos. Entre ellas, retirar de las calles elementos que puedan utilizarse para provocar daños, como expositores, maceteros o mobiliario, guardar el dinero en efectivo y los objetos de fácil sustracción y comprobar que los sistemas de videovigilancia funcionan correctamente.
La jornada de Halloween coincide con el último día de octubre y con el inicio de un periodo especialmente importante para las ventas de muchos establecimientos, que comienzan a preparar la campaña de Navidad. Por eso, el temor a posibles saqueos llega en un momento delicado para el comercio. Los negocios se enfrentan ahora al coste de proteger sus locales, a la posibilidad de tener que cerrar y a la incertidumbre sobre lo que pueda suceder durante la tarde del sábado.












