Blanca de la Torre, nueva directora del IVAM / Miguel Lorenzo

Blanca de la Torre lleva poco más de un año al frente del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM). Desde su llegada en abril del año pasado, el museo ha vivido una intensa renovación: nueva colección permanente, cambio de identidad visual con la incorporación del color a su logo, y una programación que combina grandes nombres del arte valenciano con apuestas internacionales.

Hace poco más de un año se incorporó a la dirección del IVAM con un proyecto centrado en poner en valor los recursos propios del museo. ¿Qué balance hace ahora?

Un balance muy positivo. Todo el proyecto de dirección ya se ha hecho del equipo y hemos implementado la hoja de ruta planteada en origen. No hemos parado: hemos inaugurado muchísimos proyectos nuevos, especialmente el de la colección. Las cosas marchan, el equipo está muy contento y la acogida por parte de la ciudadanía está siendo muy buena.

Uno de los proyectos estrella ha sido la nueva sala de colección permanente, que recupera buena parte del fondo de obras del museo. ¿Cómo ha sido el proceso de comisariado?

Ha sido un trabajo de más de un año, porque nos pusimos a trabajar en ese proyecto justo una semana después de incorporarme. Han sido como mínimo dos reuniones semanales y un arduo trabajo del equipo de conservación y del equipo curatorial. Finalmente optamos por exponerla en un modelo híbrido: por un lado, una lectura historiográfica que recorre las principales corrientes artísticas de los siglos XIX y XX del panorama valenciano, nacional e internacional; y por otro, una lectura temática con cuatro itinerarios posibles —cromatismos, ecologías, identidades y género, y conflictos— donde el espectador tiene un papel más activo.3

En ese proceso, ¿ha descubierto piezas que estaban guardadas y que ahora salen a la luz?

Sí, ha sido un aprendizaje enorme. He ido descubriendo piezas que reflejan una gran apuesta del IVAM desde sus orígenes por materiales habitualmente considerados secundarios: junto a las grandes obras maestras de pintura y escultura, el museo apostó desde el principio por la obra gráfica, las ediciones de artista…. En su momento podían parecer obras secundarias y hoy se ha demostrado que fueron decisiones esenciales que ayudan a contextualizar el resto de la colección.

¿Cuál es el objetivo de fondo de esta programación tan diversa, con exposiciones de fotografía, cerámica, textil o instalaciones con plantas?

Ofrecer un museo para toda la sociedad y para todo tipo de públicos, tanto los más especializados como quienes no han pisado jamás el IVAM. Es una programación diversa y multidisciplinar que va desde el arte moderno y figuras clásicas hasta artistas jóvenes de primera línea del panorama internacional.

¿Qué es lo más complicado a la hora de dar forma a una programación tan amplia?

Creo que los ejes fundamentales del proyecto museográfico —patrimonio, sostenibilidad, territorio— están claros y eso no es lo complicado. Lo importante es tener el microscopio y el macroscopio en una misma mano: el microscopio para entender bien las pequeñas acciones del día a día que van construyendo institución, y el telescopio para no perder la perspectiva global.

El IVAM presenta su colección permanente con más de 500 obras que recorren un siglo de arte
El IVAM presenta su colección permanente con más de 500 obras que recorren un siglo de arte
© Miguel Lorenzo

El museo también ha renovado su imagen, con la incorporación del color a su logo. ¿Cómo ha sido ese proceso?

Ha sido un proceso de meses de trabajo muy escondido hasta que se presentó. El equipo de diseñadores tuvo que realizar un estudio previo para aunar tradición y modernidad: no queríamos perder todo el histórico de logos, sino que estuvieran unidos en una propuesta más dinámica, con ese giro de la M y, por primera vez, con el color como protagonista. Es toda una declaración de intenciones.

¿Cuál es el siguiente paso, ahora que empieza el segundo año de dirección?

Salir a la calle, que el IVAM tenga más presencia y repercusión entre los valencianos. Estamos intentando atraer a todo tipo de públicos, desde bebés hasta todos los segmentos de edad, no solo a quienes ya están interesados en historia del arte. Por eso el carácter pedagógico está muy presente en las exposiciones, con textos explicativos y cartelas accesibles. No creemos en la retórica retorcida; el arte contemporáneo tiene que ver con construir futuros posibles y eso debe estar al alcance de todos.

¿Qué retos se plantea para los próximos años al frente del IVAM?

Hacer un museo más poroso, más relacional. Quiero que la gente se sienta como en casa, que pierda el miedo al arte contemporáneo y que no salga del museo de la misma manera que entró. Lo que me hace feliz es saber que hay un porcentaje de personas que sale de manera diferente, que el museo les ha inspirado y que comprenden el mundo desde otro lugar.

Estuvieron presentes las autoridades relacionadas con este colaborativo proyecto entre instituciones y artistas

¿Hay novedades previstas para el jardín trasero del museo?

Habrá novedades, sí, pero todavía no puedo contar demasiado.

El museo también presenta su programación de verano. ¿Qué pueden encontrar las familias estos meses?

Creemos que el IVAM es un gran refugio climático. El verano pasado ya trabajamos con esta idea y con la programación de este año hemos conseguido afianzarla. Mejor lugar que el museo para refrescarse y diseñar, junto a nosotros, el mundo que queremos habitar. Además, vamos a abrir un nuevo espacio en el rincón de lectura, con una pieza de Rut Gómez con animales bajo el agua que llenará las paredes de un mundo submarino.