Los psiquiatras piden hablar del suicidio: "Preguntar ayuda a abordar y solucionar"
Una ambulancia circula frente al Hospital La Fe.

El suicidio sigue siendo una de las realidades más difíciles de abordar en salud mental, pero los especialistas insisten en que el silencio no ayuda. «Hay que preguntar siempre» y hacerlo de forma adecuada puede facilitar que una persona pida ayuda.

Es una de las principales conclusiones de los doctores José Martínez Raga, jefe de Psiquiatría del Hospital Doctor Peset de Valencia, y Mateo Campillo, psiquiatra del mismo centro, durante una entrevista en 7teleValencia con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra este sábado 10 de octubre.

Los últimos datos oficiales muestran que en España se registraron 3.953 fallecimientos por suicidio en 2024, 163 menos que el año anterior, cuando se contabilizaron 4.116. La tasa se situó en 8,1 casos por cada 100.000 habitantes. Pese al descenso, los especialistas consideran fundamental mantener la prevención y, sobre todo, mejorar la capacidad de detectar el sufrimiento psicológico.

En la Comunitat Valenciana, el mapa de mortalidad por suicidio correspondiente a 2024 recoge 439 fallecimientos, con una tasa de 8,09 por cada 100.000 habitantes. De ellos, 307 fueron hombres y 132 mujeres. La mayoría de los casos se concentra en edades adultas y avanzadas, aunque los datos también reflejan la necesidad de prestar atención a los grupos más jóvenes.

Los menores, una preocupación creciente para los psiquiatras

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la salud mental durante la infancia y la adolescencia. José Martínez Raga señala que más del 80% de los trastornos mentales debutan durante estas etapas de la vida, cuando el cerebro todavía se encuentra en proceso de maduración.

«Hace cinco años era excepcional» atender determinados casos en menores en urgencias, explica el jefe de Psiquiatría del Hospital Doctor Peset. Ahora, añade, es poco habitual que una guardia de psiquiatría no atienda a uno o dos menores de 18 años al día.

Los datos nacionales aportan otra señal de alerta. Aunque los fallecimientos por suicidio entre los menores de 30 años descendieron de 364 en 2023 a 344 en 2024, dentro de ese grupo aumentaron los casos entre los menores de 20 años: pasaron de 76 a 90.

En la Comunitat Valenciana, el mapa de 2024 contabiliza 32 fallecimientos por suicidio entre personas de 10 a 24 años, el 7,29% del total registrado en la autonomía. El dato adquiere especial relevancia en un contexto en el que los especialistas reclaman reforzar la prevención desde edades tempranas.

Para Martínez Raga, la respuesta no pasa únicamente por los hospitales. También implica a las familias, los centros educativos y al conjunto de la sociedad: enseñar a los menores a poner límites, gestionar la frustración, expresar lo que sienten y pedir ayuda cuando sea necesario.

Suicidios registrados en la Comunitat Valenciana en 2024. según datos del INE. / 7teleValencia

«Preguntar ayuda a abordar, ayuda a solucionar y ayuda a quitar el nudo»

Los psiquiatras inciden en la importancia de que familiares, amigos y profesionales pierdan el miedo a preguntar cuando existe una preocupación. «Lo que se ha visto es que preguntar ayuda a abordar, ayuda a solucionar y ayuda a quitar el nudo», explica Martínez Raga. El especialista considera que durante años se ha mantenido la idea de que hablar directamente sobre el suicidio podía resultar contraproducente, una concepción que, según señala, ha contribuido durante años a mantener determinados tabúes.

El doctor Campillo coincide en que preguntar al paciente por este tipo de pensamientos puede ayudar. «Preguntarle a un paciente acerca del tema generalmente le suele ayudar», señala durante la entrevista.

Sin embargo, los expertos diferencian entre hablar del suicidio de manera responsable y trivializarlo. Martínez Raga advierte de que determinadas representaciones en redes sociales o contenidos audiovisuales pueden acabar convirtiendo una realidad extremadamente compleja en algo superficial, especialmente cuando se detallan métodos o se presentan las tentativas como retos.

La recomendación de los especialistas pasa, por tanto, por escuchar, preguntar y acompañar, pero también por saber cuándo es necesario recurrir a profesionales sanitarios.

La salud mental empieza a cambiar, pero el estigma continúa

Los dos psiquiatras consideran que en los últimos años se ha producido un cambio importante en la forma de hablar de salud mental. La ansiedad, la depresión o el estrés han dejado de ser cuestiones que necesariamente se esconden y acudir a un psicólogo o a un psiquiatra está cada vez más normalizado.

No obstante, Martínez Raga introduce un matiz: prefiere hablar de discriminación antes que de estigma. «Realmente lo que sufren nuestros pacientes es discriminación y eso es más grave porque es más sutil», explica.

El especialista pone el foco en una diferencia todavía existente entre las enfermedades físicas y las mentales: muchas personas continúan teniendo reparos a la hora de compartir vivienda, formar una familia o establecer determinadas relaciones con alguien que tiene un trastorno psiquiátrico.

Al mismo tiempo, Campillo advierte de otro fenómeno que ha ganado peso con la popularización de las redes sociales: el autodiagnóstico y la tendencia a convertir problemas normales de la vida cotidiana en patologías. Estar triste por una ruptura, preocupado por un familiar o sometido a estrés laboral no implica necesariamente padecer una enfermedad mental.

«El estar triste no es estar deprimido, el estar estresado no es estar ansioso», recuerda Martínez Raga, que considera que uno de los retos actuales pasa también por aprender a distinguir entre el malestar cotidiano y los síntomas persistentes que requieren atención profesional.

Escuchar, acompañar y pedir ayuda

Los especialistas defienden además recuperar algo tan sencillo como dedicar tiempo a hablar. La velocidad del día a día, el estrés y la falta de espacios para compartir preocupaciones pueden dificultar que alguien exprese que no se encuentra bien.

«Necesitamos descansar, necesitamos comer bien, necesitamos hacer ejercicio, necesitamos tener tiempo para relajarnos», señala Martínez Raga, que propone hablar también de «salud cerebral» para normalizar el cuidado de este órgano como se hace con cualquier otra parte del cuerpo.

El mensaje de los psiquiatras en el Día Mundial de la Salud Mental pasa, por tanto, por normalizar la conversación sin banalizar el sufrimiento: reconocer los cambios de conducta, escuchar a quienes los sufren y recurrir a profesionales cuando sea necesario. Porque, ante una realidad que durante décadas ha permanecido en silencio, los especialistas lo tienen claro: preguntar y hablar puede ser el primer paso para que alguien pida ayuda.