Después de un verano récord, con una temperatura media de 24,5 °C y 61 días bajo condiciones de ola de calor en la Península y Baleares, llega una pregunta especialmente relevante para la Comunitat Valenciana: ¿puede este calor favorecer lluvias más torrenciales cuando llegue una DANA?
La respuesta es que el calor no provoca más fenómenos como la DANA por sí mismo, ni permite saber ahora cuántas habrá este otoño. Sin embargo, un Mediterráneo más cálido puede aportar más humedad a la atmósfera y, cuando coinciden las condiciones adecuadas, aumentar el potencial de las precipitaciones.
Un Mediterráneo que puede alimentar las tormentas
Las DANAs necesitan varios ingredientes para generar lluvias intensas: aire frío en altura, inestabilidad y suficiente humedad.
Una temperatura elevada del Mediterráneo favorece una mayor evaporación. Esa humedad puede quedar disponible para alimentar las tormentas cuando llegue una situación atmosférica favorable.
Por eso, la cuestión no es tanto si habrá más DANAs, sino si algunos de los episodios que se produzcan pueden tener mayor capacidad para generar lluvias intensas.
El precedente de 2024
La Comunitat Valenciana ya vivió una situación extrema el 29 de octubre de 2024. Un estudio científico liderado por AEMET concluyó que el cambio climático había intensificado alrededor de un 21% la precipitación intradiaria asociada al episodio y aumentado un 19% el volumen total de lluvia en la cuenca del Júcar.

El Mediterráneo más cálido fue uno de los factores que contribuyeron a proporcionar más humedad y energía al sistema. Esto no significa que vaya a repetirse un episodio como el de 2024, pero sí ayuda a entender por qué la temperatura del mar es un factor clave.
¿Qué puede pasar este otoño?
AEMET prevé para el trimestre septiembre-octubre-noviembre temperaturas por encima de lo normal en España y una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo habitual en la vertiente mediterránea y Baleares.
No es una predicción de DANAs concretas, pero sí un escenario que obliga a mantener la atención. Después del verano más cálido de la historia, la pregunta no es si llegará una DANA, sino qué condiciones encontrará cuando llegue.














