La innovación frente a la escasez del agua: AIMPLAS impulsa nuevas tecnologías para eliminar microplásticos y contaminantes

El centro tecnológico trabaja en soluciones basadas en fotocatálisis y membranas avanzadas para mejorar la depuración y favorecer la reutilización segura del agua

La escasez de agua se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales y sociales, especialmente en territorios como la Comunitat Valenciana, donde las precipitaciones son cada vez más escasas. En este contexto, la investigación y la innovación desempeñan un papel clave para garantizar una gestión más eficiente de este recurso esencial.

Con este objetivo trabaja AIMPLAS, el Instituto Tecnológico del Plástico, que desarrolla tecnologías para eliminar del agua contaminantes emergentes como los microplásticos, los PFAS —conocidos como «contaminantes eternos» por su elevada persistencia— y residuos procedentes de la industria farmacéutica, textil y cosmética.

Javier Iváñez, investigador en descarbonización de AIMPLAS, explica que los avances en las técnicas analíticas han permitido detectar contaminantes que hace apenas unos años pasaban desapercibidos.

Hablamos de un problema, la escasez del agua, que, como decía, preocupa y ocupa. En vuestro caso, además de preocuparos, os ocupáis de buscar soluciones.

Exactamente. Trabajamos sobre todo en la eliminación de contaminantes que hace unos años no podían detectarse y que, gracias al avance de las tecnologías analíticas, hoy sí pueden identificarse. Hablamos de microplásticos, PFAS —los conocidos como contaminantes persistentes— y compuestos procedentes de la industria farmacéutica, textil o cosmética, entre otros.

Es muy importante lo que mencionas sobre recuperar el agua. Vivimos en una zona como el Levante, donde las precipitaciones son escasas y cada litro de agua es un recurso muy valioso.

Así es. Lo que intentamos es que, cuando el agua se gestione y se trate, se eliminen todos los contaminantes posibles para que, una vez se devuelva al medio, no perjudique ni al medio ambiente ni a la salud humana.

Laboratorio de AIMPLAS

Cuando hablamos de escasez de agua, ¿estamos ante un problema real?

Sí, ya lo estamos viendo. Es una realidad y, si no actuamos, dentro de unos años la situación podría agravarse considerablemente.

La idea es llevar estas soluciones a la industria, porque al final es la propia industria la que genera gran parte de estos residuos. Trabajamos junto con universidades y centros de investigación para conseguir que esos residuos sean cada vez menos tóxicos. Por ejemplo, en el caso de los microplásticos, buscamos mineralizarlos hasta transformarlos únicamente en CO₂ y agua, que son productos inocuos para el medio ambiente.

Todavía queda mucho trabajo por hacer, pero colaboramos con universidades, empresas y centros tecnológicos con el objetivo de lograr una depuración del agua cada vez más completa.

¿Qué tipo de sustancias elimináis desde el laboratorio?

Trabajamos con muchos tipos de contaminantes. Aunque una parte importante de nuestro trabajo se centra en los microplásticos —porque procedemos del Instituto Tecnológico del Plástico—, las tecnologías que hemos desarrollado también las aplicamos a otros sectores, como el farmacéutico, el textil o el cosmético.

Nuestro objetivo es ayudar especialmente a la industria valenciana para que pueda seguir creciendo mientras protege el medio ambiente.

Muchos ciudadanos desconocen que en el agua pueden encontrarse restos de medicamentos u otros productos químicos. ¿Qué mensaje les trasladarías?

Lo primero es un mensaje de tranquilidad. Cuando hablamos de estos contaminantes nos referimos a concentraciones muy pequeñas. Sin embargo, trabajamos continuamente para que estas soluciones lleguen a una escala que permita a toda la sociedad beneficiarse de ellas.

Nuestros departamentos de microplásticos y cromatografía trabajan tanto para ayudar a las empresas a eliminar estos residuos como para desarrollar nuevas soluciones para sectores como el farmacéutico, el textil o el cosmético.

Esperamos que dentro de unos años estas tecnologías estén plenamente implantadas y el problema se haya reducido considerablemente.

¿Qué riesgos pueden suponer estos contaminantes para la ciudadanía?

Actualmente, el agua regenerada se destina principalmente al riego agrícola o a usos urbanos, como la limpieza de calles o el mantenimiento de fuentes. No está destinada al consumo humano directo.

Sin embargo, si un cultivo se riega con agua contaminada, algunos contaminantes pueden pasar a los alimentos. Por ejemplo, podrían llegar a un tomate y, posteriormente, entrar en la cadena alimentaria. Por eso es tan importante actuar cuanto antes.

En AIMPLAS trabajáis con diferentes tecnologías, como membranas o fotocatálisis. ¿Podrías explicarnos en qué consisten?

Sí. Las estaciones depuradoras convencionales realizan un excelente trabajo, pero las tres fases tradicionales de tratamiento no siempre son suficientes para eliminar contaminantes emergentes como los microplásticos o los PFAS.

Por eso desarrollamos tecnologías más avanzadas.

Una de ellas es la fotocatálisis, que consiste en oxidar completamente el contaminante mediante un material que se activa con la luz solar. Es una tecnología muy eficiente desde el punto de vista energético, especialmente en una región como Valencia, donde disponemos de muchas horas de sol.

Agua tratada tras pasar por fotocatálisis

La otra gran línea son las membranas de filtración. De forma sencilla, funcionan como un filtro muy preciso: los contaminantes quedan retenidos en la membrana mientras el agua atraviesa el sistema ya purificada.

Además, diseñamos membranas específicas para determinados contaminantes, de manera que puedan eliminar con mayor eficacia microplásticos, PFAS u otras sustancias concretas.

Estas soluciones también ayudan a las empresas a tratar sus residuos antes de verterlos. La legislación evoluciona constantemente y cada vez exige un mayor control sobre contaminantes persistentes que anteriormente no se regulaban.

Mirando al futuro, ¿crees que llegará un momento en el que el tratamiento del agua dependa necesariamente de estas tecnologías?

El laboratorio siempre es el primer paso. Es donde desarrollamos las tecnologías y comprobamos que funcionan.

Después hay que dar un paso más y escalarlas para que puedan aplicarse en condiciones reales. Es decir, pasar de tratar un pequeño volumen en un laboratorio a depurar miles de litros por hora en instalaciones industriales o depuradoras.

Ese es precisamente nuestro objetivo: conseguir que estas soluciones puedan implantarse a gran escala y permitan disponer de agua regenerada con la máxima calidad posible.

¿Qué papel desempeñan los centros de innovación como AIMPLAS?

Desempeñan un papel esencial porque actuamos como puente entre el conocimiento científico que generan las universidades y su aplicación en la industria.

Nuestra labor consiste en comprobar qué tecnologías son realmente viables y adaptarlas para que puedan utilizarse en condiciones reales. Además, tenemos un compromiso con el tejido empresarial valenciano para ayudarle a ser más competitivo y sostenible.

Para terminar, ¿qué mensaje trasladarías a la ciudadanía sobre el uso responsable del agua?

El agua es un recurso muy valioso y cada vez más escaso. Estamos viendo los efectos del cambio climático, con sequías e incendios cada verano, por lo que debemos cuidar cada litro de agua.

Es un recurso de todos y, por tanto, todos tenemos la responsabilidad de protegerlo.