Con la llegada de la primavera, muchas personas sienten un descenso de energía difícil de explicar. El cansancio aparece incluso después de haber descansado, cuesta más concentrarse y el cuerpo parece ir a otro ritmo. Este fenómeno, conocido como astenia primaveral, afecta cada año a miles de personas y está relacionado con la adaptación del organismo a los cambios ambientales.
Los expertos señalan que el aumento de las horas de luz, la subida de las temperaturas y el cambio de hora alteran los ritmos biológicos y la producción de hormonas como la melatonina o el cortisol. Como consecuencia, pueden aparecer síntomas como fatiga, irritabilidad, apatía, alteraciones del sueño o falta de concentración.
Aunque no está considerada una enfermedad, sí se trata de un proceso de adaptación que puede durar varios días o incluso un par de semanas. Además, factores como el estrés, las alergias primaverales o una mala calidad del sueño pueden intensificar esa sensación de agotamiento.
Cómo reducir el cansancio primaveral
Para combatir la astenia primaveral, los especialistas recomiendan mantener horarios regulares de sueño, cuidar la alimentación y realizar ejercicio físico moderado. También es importante aumentar el consumo de frutas y verduras frescas y mantener una buena hidratación, especialmente cuando suben las temperaturas.
Otro consejo clave es aprovechar la luz natural sin alterar demasiado las rutinas. Dormir entre siete y ocho horas y evitar el uso excesivo de pantallas antes de acostarse puede ayudar a que el cuerpo se adapte más rápido al nuevo ritmo estacional. Si los síntomas se prolongan varias semanas o son muy intensos, los expertos recomiendan consultar con un médico para descartar otros problemas de salud.













