Con el cierre de las Fallas 2026 y la ciudad recuperando poco a poco la normalidad tras días intensos de pólvora, música y afluencia masiva de visitantes, llega el momento de hacer balance. Más allá de la celebración, distintos sectores comienzan a analizar qué ha funcionado y qué aspectos deben revisarse de cara al futuro. Entre los propios falleros ya han surgido voces que reclaman cambios en actos como la Ofrenda, marcada este año por largas demoras que pusieron a prueba la organización y la paciencia de los participantes.
Uno de los sectores donde ese análisis resulta más relevante es el de la hostelería. Tradicionalmente, las Fallas suponen uno de los periodos de mayor actividad económica para bares, restaurantes y locales de ocio. Sin embargo, también es un ámbito especialmente sensible a los desequilibrios organizativos, donde una mala planificación puede traducirse en pérdidas, conflictos o situaciones difíciles de gestionar.
La Federación Empresarial de Hostelería de Valencia se pronuncia
En este contexto, la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia (FEHV) ha elaborado un informe tras las Fallas 2026 en el que recoge diversas incidencias detectadas en la instalación y funcionamiento de puestos de comida, bebida y masas fritas. El documento se basa en visitas realizadas en distintos puntos de la ciudad, especialmente en zonas con alta concentración de actividad como el centro histórico y Ruzafa.
Uno de los aspectos más preocupantes señalados en el informe es la detección de incumplimientos en materia higiénico-sanitaria. Según el sector, se han observado deficiencias especialmente en puestos de buñuelos y masas fritas, con alimentos expuestos sin la debida protección o sin respetar la cadena de frío. Estas prácticas, advierten, podrían suponer un riesgo para la salud pública en un contexto de alta afluencia.
A estas irregularidades se suma el aumento del número de puestos en los últimos años, así como su tamaño y ubicación. La FEHV denuncia que en algunas zonas sensibles, como el entorno del Mercado Central o la Lonja, se han instalado puestos incumpliendo las limitaciones destinadas a proteger el patrimonio. Además, en ciertos casos se han colocado frente a locales de hostelería, dificultando su visibilidad y afectando directamente a su actividad.
El informe también apunta a incumplimientos en el formato de estos espacios. Aunque el Bando de Fallas establece que deben ser gastronetas, se ha detectado la presencia de estructuras tipo contenedor, lo que, según el sector, refleja una falta de control en la aplicación de la normativa vigente.
Algunos establecimientos decidieron cerrar en Fallas
El impacto sobre los negocios ha sido, según la patronal, especialmente significativo. En barrios como Ruzafa, algunos establecimientos optaron por cerrar durante los días principales de Fallas ante la pérdida de visibilidad, las molestias generadas por humos y olores, y la ocupación del espacio público por parte de puestos colindantes. A ello se han sumado situaciones incómodas con clientes que confundían terrazas con espacios de venta ambulante o el uso indebido de baños por parte de personas ajenas al local.
Otro de los focos de preocupación ha sido el incremento de puntos de venta de alcohol y el consumo en la vía pública fuera de los espacios autorizados. La FEHV alerta de la presencia de barras que no cumplían con las condiciones establecidas y de la instalación de puestos en zonas de ocio que, en la práctica, suponían una competencia desleal para los establecimientos con licencia.
Además, el informe subraya problemas relacionados con la limpieza y los servicios urbanos. Durante los días de mayor afluencia, se detectó una insuficiente dotación de papeleras, contenedores y urinarios públicos, lo que contribuyó al deterioro del entorno urbano y aumentó la sensación de descontrol en determinadas áreas.
Pese a todo, el balance no es completamente negativo. La buena climatología favoreció el consumo en momentos clave, especialmente durante el fin de semana previo al inicio de las Fallas y en jornadas señaladas como el 18 y 19 de marzo. El perfil de cliente fue mayoritariamente local y nacional, aunque el hecho de que San José no coincidiera con un puente limitó el impacto económico potencial.
Pendientes de una reunión con el Ayuntamiento de Valencia
Ante esta situación, Hostelería Valencia ha anunciado que solicitará una reunión con el concejal de Fiestas para trasladar todas las incidencias detectadas y plantear propuestas de mejora. Entre ellas, destacan la reorganización del número de puestos autorizados, el cumplimiento estricto de los formatos establecidos, la prohibición de su instalación frente a locales o en entornos protegidos, el refuerzo del control policial sobre la venta de alcohol y la mejora de los servicios de limpieza.
El sector insiste en la necesidad de reflexionar sobre el modelo de fiesta y su impacto en la imagen de Valencia, especialmente teniendo en cuenta que las Fallas están reconocidas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. En este sentido, apuestan por una celebración que combine tradición, calidad y respeto al entorno, garantizando tanto la experiencia del visitante como la viabilidad de los negocios locales.















