La falla municipal de València 2026, “HOPE”, se despide entre llamas en la tradicional cremà, cerrando así unas Fallas marcadas por la reflexión y el mensaje social. El monumento, obra de los artistas Alejandro Santaeulalia y Vicente Llácer, ardió en la plaza del Ayuntamiento ante la mirada de miles de personas que acompañaron el final de una de las propuestas más simbólicas de los últimos años.
En un contexto internacional marcado por conflictos como la guerra en Gaza y la creciente tensión en Oriente Próximo, la falla ha destacado por su potente mensaje: la necesidad de mantener la esperanza frente a la violencia. Durante los días de fiesta, “HOPE” se convirtió en un altavoz artístico que invitaba a la reflexión colectiva sobre el presente y el futuro.
La escena central, protagonizada por una gran figura inspirada en Charles Chaplin, ha sido uno de los elementos más fotografiados. Reinterpretado como soldado en alusión a su película antibelicista ¡Armas al hombro!, el personaje sostenía un fusil cubierto de flores, transformando el símbolo de guerra en una imagen de paz. Su imponente altura, cercana a los 20 metros, la convirtió en una de las figuras humanas más destacadas plantadas en la historia reciente de las Fallas.
El conjunto evolucionaba visualmente del blanco y negro al color, representando el tránsito de la oscuridad hacia la esperanza. A su alrededor, escenas protagonizadas por niños y niñas leyendo, pintando o tocando música reforzaban la idea de que la cultura, la educación y el diálogo son claves para construir un mundo mejor.
Esperanza por un mundo sin guerras
En la parte superior del monumento, manos liberando corazones de colores aportaban una imagen de optimismo, mientras que en la base, un bosque en tonos blancos envolvía distintas escenas inspiradas en la actualidad. Todo ello realizado, además, con materiales respetuosos con el medio ambiente, en línea con la creciente apuesta por la sostenibilidad en el arte fallero.
Más allá de su valor artístico, “HOPE” también ha tenido una vertiente solidaria, apoyando la investigación del linfoma no Hodgkin pediátrico mediante una línea de productos cuyos beneficios se han destinado íntegramente a proyectos médicos.
Con la cremà, el fuego puso fin a un monumento que ha ido más allá del espectáculo visual para convertirse en un símbolo de su tiempo. Entre aplausos y emoción, las llamas consumieron “HOPE”, dejando tras de sí un mensaje que ha resonado durante todas las fiestas: incluso en los momentos más difíciles, la esperanza sigue siendo el camino.












