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El verano es sin duda una de las estaciones favoritas para muchos. Sin embargo, a nuestro cuerpo le cuesta regular su propia temperatura y en ocasiones se puede producir un fallo de las funciones de nuestros órganos con los conocidos golpes de calor. Aunque en la mayoría de los casos se produce de forma súbita existen síntomas de inicio poco específicos como la debilidad o somnolencia.

Algunos grupos como los mayores de 75 años o los niños son vulnerables a padecer los efectos del calor por su mayor dificultad para regular la temperatura corporal, además de los deportistas que practican actividades en horas centrales del día.

Desde el grupo Ribera Salud aconsejan que ante cualquier sospecha de golpe de calor se termine la exposición al sol, se busque una zona fresca y se repongan líquidos para que nuestro cuerpo sufra las altas temperaturas lo menos posible.