Valencia se queda sin vivienda suficiente / Metrovacesa

Valencia está entrando en una nueva fase del mercado inmobiliario. Según el último análisis de Metrovacesa R3search, la ciudad y su área metropolitana están creciendo en población a un ritmo que supera la construcción de viviendas nuevas. Esto mismo esta generando un déficit estructural que empieza a tensionar los precios y a dificultar el acceso a la vivienda para nuevos compradores.

En los últimos cuatro años, se han formado casi 47.000 hogares más de los que se han iniciado en obra nueva, un desajuste que refleja la velocidad del crecimiento demográfico y la llegada de nuevos residentes, tanto nacionales como internacionales.

Solo en el último año, Valencia sumó 12.000 nuevas familias y 58.744 nuevos habitantes, un 20 % más que su promedio reciente. Este dinamismo consolida a la ciudad como un polo de atracción del arco mediterráneo y evidencia un mercado residencial cada vez más demandado.

Predominio por la vivienda de segunda mano

A pesar del déficit de vivienda, el mercado mantiene un comportamiento financiero sólido. Durante el último año se registraron más de 41.500 compraventas, con un predominio claro de la vivienda de segunda mano, que concentra más del 80 % de las operaciones.

Además, las hipotecas crecieron un 14,8 %, alcanzando 28.600 operaciones, lo que indica que la mayoría de las compras se financian bajo criterios prudentes y sin señales de sobrecalentamiento económico.

Sin embargo, la presión sobre los precios es notable. El precio medio de la vivienda en Valencia se sitúa en 2.418 €/m², con un incremento interanual del 17,3 % y una subida acumulada del 55 % desde 2019.

La diferencia entre la evolución de los precios y la renta de los hogares alcanza los 10 puntos, dificultando que muchos nuevos compradores, especialmente de renta media, puedan acceder a una vivienda propia.

Visados de obra nueva insuficientes

La oferta de vivienda nueva sigue siendo el principal cuello de botella. En los últimos doce meses se han concedido 6.600 visados de obra nueva, un aumento respecto a la media reciente, pero aún insuficiente para cubrir la demanda creciente.

Los expertos señalan que este desajuste no responde a un problema de especulación ni de vivienda turística: solo el 25,8 % del parque residencial se destina a segunda vivienda, uno de los porcentajes más bajos entre las grandes provincias del Mediterráneo.

El reto para los próximos años será transformar esta fuerte demanda potencial en oferta efectiva de vivienda. Para ello será necesario aumentar la disponibilidad de suelo, agilizar la promoción de nuevas construcciones y planificar de manera estratégica el crecimiento urbano, de forma que se pueda mantener la accesibilidad y el equilibrio territorial.

En definitiva, Valencia combina un fuerte crecimiento demográfico con una oferta de vivienda insuficiente, generando un mercado tensionado, precios en alza y nuevos retos para las políticas urbanas y residenciales. Pese a ello, la solidez financiera del sector y la alta actividad de compraventa muestran que el mercado sigue siendo estable y que la demanda residencial sigue siendo el motor principal del crecimiento urbano.